El Pontífice presidió una multitudinaria misa en Cibeles, recorrió las calles en procesión con el Santísimo y dejó un mensaje claro: “La fe solo tiene sentido cuando se traduce en fraternidad y compromiso con los más vulnerables”.
El papa León XIV ha salido de la Nunciatura Apostólica, donde pernocta, con la misma energía, sonrisa y talante que demostró ayer en su primer día de visita a España.
El recorrido hasta llegar a la plaza de Cibeles, donde se ha celebrado la misa del Corpus Christi, ha estado lleno de gestos de cariño por parte de los asistentes y de cercanía por parte del Pontífice, que ha detenido el papamóvil para bendecir a un niño. No es el primero; ayer también lo hizo en más de una ocasión y se acercó a varios pequeños que, seguramente, cuando sean mayores, sus madres -con el consiguiente selfi en la mano- les demostrarán que un Papa los bendijo. Quiero pensar que ese gesto será para bien.

En fin, ser el elegido para recibir una bendición papal en pleno día del Corpus Christi, en medio de tal gentío, tiene que ser necesariamente una señal y, tal vez, entre estos pocos infantes que han recibido tal honor se encuentre el Papa de las próximas décadas.
Su primera parada ha sido en el Palacio de Cibeles, donde el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, le ha hecho entrega de la Llave de Oro de la Villa de Madrid, una pieza de orfebrería que emula las antiguas llaves de las murallas de la ciudad, en presencia de los Reyes de España. La Reina ha vuelto a hacer uso del privilegio del blanco ante el Papa con un espectacular y sobrio conjunto de dos piezas de manga corta. También han estado presentes la princesa Leonor y la infanta Sofía. Después, el Pontífice ha firmado en el Libro de Honor.
Desde allí se ha dirigido a la plaza de Cibeles, donde ha oficiado la Santa Misa del Corpus Christi, uno de los actos centrales de su visita. El escenario ha sido una gran estructura de 600 metros a modo de presbiterio, elevada sobre el suelo y concebida conforme a las indicaciones litúrgicas del Vaticano en cuanto a disposición y alturas.
En un lugar de honor se encontraba la Familia Real española -los reyes Felipe VI y Letizia, junto a la princesa Leonor
la infanta Sofía-, que ha acompañado a Su Santidad durante toda la ceremonia. También han participado 150 religiosos entre cardenales, arzobispos y obispos, entre ellos el cardenal Juan José Omella, de Barcelona, y el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, quienes han tenido un especial protagonismo.
La misa ha congregado a 1.500.000 personas, que han ocupado la plaza y las calles adyacentes y han tenido que conformarse con seguir la celebración a través de las pantallas instaladas estratégicamente para que nadie se perdiera ningún detalle.
El repertorio musical ha estado interpretado por una orquesta y una gran coral formada por 400 componentes de la Escolanía de San Lorenzo del Escorial y otros coros religiosos, dirigidos por el maestro Borja Quintas. Se han incluido piezas litúrgicas tradicionales alguna de ellas compuesta por santo Tomas de Aquino hace más de setecientos años, además del himno oficial y cantos del Ordinario como el Gloria. La ceremonia ha concluido con el canto de la Salve Regina en honor a la Virgen de la Almudena.
El cáliz que ha sido utilizado por el Papa durante la solemne misa del Corpus Christi, es una joya de estilo neogótico del siglo XIX. Fue un regalo de la Reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón a las Religiosas de la Asunción, congregación por la que sentía un profundo cariño a las que guardaba un profundo cariño, ya que estudio en sus aulas durante su juventud. En 2022, las monjas lo regalaron al cardenal Carlos Osoro, quien, a su vez, lo donó al Museo de la Catedral de la Almudena.
Una vez terminada la Santa Misa, el papa León XIV ha participado en la procesión del Corpus, encabezada por niños y niñas que han hecho la Primera Comunión y que, como es tradición, vuelven a vestir sus trajes para participar en ella.

Viendo la escena, me viene a la memoria que yo hice la Primera Comunión con el uniforme del colegio: azul marino y con cuello rígido blanco, el clásico uniforme de la época. Fue porque crecí mucho de golpe y, teniendo la misma edad que el resto de mis compañeras, era muy alta. Y, volviendo a la falta de fe de mi madre, en vez de esperar al año siguiente decidió que hiciera la comunión de inmediato. En aquella época no podías negarte. Así fue; no pasamos desapercibidas ni yo ni otra compañera que estaba en la misma situación. Sin quererlo, ambas fuimos las protagonistas y, por supuesto, no participamos en la procesión del Corpus cuando llegó el momento.
El Papa se ha incorporado a la comitiva y, bajo palio, sostenido por seminaristas y portando en sus manos la Custodia con el Santísimo Sacramento -una joya de orfebrería en plata dorada elaborada en 1943-, ha caminado sobre alfombras de flores que fueron elaboradas principalmente por más de 200 voluntarios y miembros de la Asociación de Alfombristas del Corpus Christi de Ponteareas (Galicia) . Ha salido de la plaza de Cibeles, se ha encaminado hacia la iglesia de San José y, una vez en la puerta tras realizar un giro de 180 grados, ha regresado a la plaza.
En todos sus discursos, el Papa ha hecho hincapié en la ayuda a los migrantes y a las personas más desfavorecidas, con palabras dirigidas a una sociedad en la que muchos hincan sus rodillas en las iglesias y, cuando salen de ellas, olvidan que “nadie puede arrodillarse ante el Señor y después despreciar a sus hermanos”.
Ha puesto como ejemplo a san Juan de la Cruz y ha pedido que la religiosidad histórica de España sea una «escuela de fe» y no un «museo del pasado». Asimismo, ha invitado a los españoles a “comprometerse personalmente en la construcción del bien común”.
El Pontífice, con fama de tímido, comedido y meticuloso, como puede apreciarse en cada uno de sus discursos cuidadosamente preparados para no dejar nada al azar ni cometer el más mínimo error, expresa con claridad aquello que desea transmitir, evitando ambigüedades e interpretaciones equívocas. Su formación en matemáticas, filosofía y teología entre otras disciplinas, se refleja en un estilo preciso y tranquilo. Su sentido del humor, sin embargo, sale a relucir cuando se muestra como Robert Prevost y no cuando ejerce su ministerio como Papa.
Primer pontífice agustino de la historia, vivió doce años como Prior General de la Orden y concede una gran importancia a la amistad, que considera uno de los pilares de la vida espiritual. Como decía san Agustín, fundador de la orden, «los amigos son una bendición de Dios».
De regreso a la Nunciatura Apostólica, mantuvo un encuentro privado con unos 220 miembros de la Orden de San Agustín, a la que pertenece. Allí expresó su gratitud por la oportunidad de reunirse con ellos y también los animó a ser hermanos y no soldados, a filtrar el ruido del mundo, dejar de lado la «lógica humana» y escuchar al Espíritu Santo y a los más necesitados.
Más tarde, el Papa hizo una parada en el «Pirulí» de RTVE. Antes de subir al papamóvil para dirigirse al Movistar Arena, saludó a los trabajadores que iban llegando y se agrupaban a su alrededor con unas sencillas palabras: «Yo os veo».
Desde allí se trasladó al Movistar Arena para participar en el encuentro con representantes de la cultura bajo el lema «Tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte», una de las citas más destacadas de la agenda oficial de la visita papal.
En el acto intervinieron representantes sindicales y deportistas como Carolina Marín y Teresa Perales.
Antonio Banderas, uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional, dirigió unas emotivas palabras al Papa. En un discurso cargado de sensibilidad afirmó: «Su visita hoy a Madrid es un gesto de escucha y de cercanía con la sociedad civil. Ese diálogo, a veces conviene reforzarlo utilizando un lenguaje común y ese lenguaje ha sido, en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, el arte».

El actor destacó además que la Iglesia católica ha sido «el mayor productor de arte de la historia de la humanidad» y pronunció otra reflexión de gran fuerza: «El arte debe ser una alternativa a la violencia, a todas las violencias, tal y como lo hizo Cristo».
Añadió que «estamos obligados a mirar, ver y comprender las complejidades del alma humana» y recordó una de las citas más conocidas de san Agustín dirigida a los jóvenes: «Decís vosotros que los tiempos son malos; sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores: vosotros sois el tiempo». Para concluir su intervención confesó: «Confieso que soy víctima del hechizo de Dios».

Con esta invitación a «tejer redes», el Papa reunió a representantes del mundo de la cultura, la empresa, el arte y el deporte con el propósito de transmitir sus valores en una sociedad profundamente polarizada y fomentar espacios de diálogo y entendimiento.
La ceremonia, presentada por Lara Siscar y Carlos Franganillo, contó también con la participación de la bailaora Sara Baras, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, representantes sindicales y empresariales como José María Coello de Portugal, Pepe Álvarez, Antonio Garamendi y Ángela de Miguel, y artistas como Mario Vaquerizo y Rozalén, entre otros.
Tras concluir el acto en el Movistar Arena, el Papa compartió una cena con el arzobispo de Madrid.
¡Vaya jornada!… Y, por cierto, mientras el Papa desarrollaba una intensa agenda de encuentros institucionales, culturales y eclesiásticos en Madrid, el presidente del Gobierno aparecía, acompañado de su mujer, en el Primavera Sound de Barcelona (de «visita oficial», es un sarcasmo, por supuesto). Dos escenarios, dos “mundos” y dos maneras muy distintas de utilizar el espacio público, de entender la vida…. En uno de esos escenarios es imprescindible desplazarse en Falcón… Que cada uno de nosotros extraiga sus propias conclusiones y actúe en consecuencia.
La ceremonia estuvo custodiada por 15.000 agentes de seguridad. Fotos: J. J. Guillén / EFE – EFE / J. J. Guillén POOL
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