27 de noviembre de 2022

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Simón Coll y su fábrica de chocolate

Si hay una época en el año donde nuestro espíritu se vuelve más generoso, donde nos sentimos con las emociones más a flor de pie, llena de luz, de reinicios, de proyectos, de reencuentros familiares, donde dejamos atrás posibles diferencias y nos esforzamos en dar lo mejor de nosotros mismo, mágica… Esa es Navidad.

Dicen que la Navidad es un estado mental, es hacer un impasse en nuestra vida, decidir que por unos días vamos a abrir las puertas de nuestro corazón, sacar nuestro lado más  hermoso, más hospitalario, más cálido… Y permitir que hasta nuestra mente se vuelve más dulce…

Esa etapa maravillosa está a la vuelta de la esquina y para que el hechizo sea completo contribuyen empresas de chocolateros de toda la vida como Simón Coll, 180 años y 6 generaciones dedicados a la elaboración de este manjar que nos alegra la vida, que lo cura todo, al que asociamos  con el amor, con la seducción  con el lado más dulce o amargo de nuestra vida, como consuelo o remedio de muchos de nuestros estados de ánimo. Lo consumimos  en momentos de tristeza,  por una ruptura amorosa o porque sencillamente  nos apetece y, sobre todo,  porque siempre nos levanta el ánimo…

Y es que el idilio del ser humano con este  “alimento de los dioses” como le han llamado, algunos comenzó hace 4000 años.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de asistir en la “fábrica” de chocolate de Simon Coll, en Barcelona, a la presentación de sus productos más icónicos de Navidad. Nada más traspasar el umbral nos encontramos  inmersos en un maravillosos universo de dulces y golosinas que por un momento nos sacó el niño que todos llevamos dentro y, sin querer, nos convertimos en protagonistas y pensamos que como en la película “Charlie y la fábrica de chocolate” nos iban  a proponer meternos en un ascensor de cristal y quedarnos a vivir allí para siempre . Y que poco nos habría costado decir que sí, porque ante nosotros se abrió un abanico de sueños de chocolate llenos de figuritas, paraguas, monedas, lápices, pelotas, papa Noel, Reyes Magos, cintas y papeles de colores… Un mundo de lo más dulce en el que a lo largo de la mañana pudimos jugar a confeccionar nuestro propio cucurucho de golosinas, y pensar que tal vez entre ellas existiría un boleto mágico que nos convertiría en herederos de Simón Coll, pero en este caso no es posible, porque ya existe una heredera y se llama María Coll, que apasionada del negocio familiar ejerce de directora de la empresa… Y con gran éxito.

En las instalaciones y rodeado de las más de 400 enseñas que comercializa la marca, había aparcado un foodtruck donde podíamos degustar las diferentes y exquisitas propiedades de los Chocolates Coll, con churros, con galletitas… También hicimos honor a los turrones, todo expuesto de una manera exquisita, sobre elegantes mesas decoradas con productos y motivos navideños. 

En ese fascinante y exquisito (quizás es la palabra que mejor define el espacio) ambiente han presentado la campaña de Navidad, con nuevos diseños y productos entre los que destacan una gran variedad sin gluten o su línea de chocolate ecológico pensados para ser compartidos y creados para que lo disfruten todos lo públicos.

En el catálogo navideño no puede faltar el producto best sellers de la marca: su gama de turrones que únicamente está disponible en la época navideña ya que sus ingredientes, como el fruto seco, son de temporada y de KM 0 y se encuentran en su punto óptimo para la recogida. De este modo se garantiza la máxima frescura de avellanas, nueces y almendras. Sus referencias más vendidas son las de leche y avellanas, leche y almendras, leche y nueces y leche y licor, y uno de los más potentes con el 70% de cacao con avellana y almendra 70% de cacao con avellana y almendra. 

Sin ninguna duda, y desde 2016, otro de los productos estrellas de su catálogo navideño es la colección de calendarios de adviento reconocidos por sus originales diseños y, por supuesto, por la calidad de sus figuras de chocolate elaboradas con ingredientes naturales de primera calidad, siguiendo un cuidadoso tostado del grano de cacao y libres de gluten, aceite de palma y aditivos. 

Esta temporada han sorprendido con un nuevo calendario pensado para adultos y amantes del cacao más intenso, con figuras realizadas en 3D de chocolate al 70 %. Así que a la original colección de edición limitada ya existente se añade uno más, que han sido realizados en colaboración con reputadas e internacionales ilustradoras como Lucy Fleming, Jane Ray, Ana Hard y  Victoria Borges.

Hay calendarios de adviento Simon Coll para todos los públicos: El de figuritas tridimensionales con cremoso chocolate con leche y 11 personajes en sus 24 figuras de chocolate. El calendario foodies con 12 sabores de chocolates. También los calendarios con motivos navideños que incluye juegos y espacios para pintar y el DIY este último una novedad muy apropiada para decoración, o para jugar con los más pequeños. 

La cuenta atrás comienza el día 1 hasta el día de Navidad y qué mejor manera de hacerlo que abriendo las mágicas ventanitas correspondiente a cada día e ir descubriendo qué figurita toca comerse. Es un juego delicioso.

También hemos tenido la oportunidad de ver en primicia su primer spot publicitario que se emitirá en TV a partir de las últimas semanas de de noviembre. Esta campaña de comunicación da voz a la cultura Bean to Bar, aunque en el caso de Simón Coll no es adaptarse a un movimientos que llegó a España en fecha reciente sino que ha sido siempre su sello de identidad, además de transmitir la autenticidad, pureza, exquisitez y frescura de todos sus productos.

Tampoco pueden faltar las figuritas navideñas pensadas para los más pequeños, una  selección que la empresa denomina de impacto, porque los niños cuando las ven lo quieren comprar. Diseñadas con cremoso chocolate con leche, las emblemáticas figuras de Simón Coll se han vuelto un must en cualquier momento de la Navidad, son tan bonitas que da pena comérselas, el abanico va desde: monedas, sombrillas, figuritas de Papá Noel, Reyes Magos o botellines, pelotitas, lápices, etc.

Su posicionamiento en la gama de novelties ha hecho que Simón Coll sea líder en la campaña de Navidad en Cataluña en esta categoría gracias a su gran distribución y presencia en grandes superficies. Sus pequeñas delicias no pasan desapercibidas, tanto para los más pequeños como para los adultos de la casa. 

Pero, si hay un sitio interesante para visitar de las fábricas de Simón Coll, especialmente acompañados por niños, ese es el Espai Xocolata situado en Sant Sadurní d’Anoia. un espacio didáctico de 800 metros, donde se puede conocer el proceso de elaboración del chocolate desde el haba de cacao hasta el resultado final  y descubrir el amplio abanico de productos que fabrican, incluidos los de temporada de Nadal y Pascua. Un lugar muy interesante de visitar, no solo por lo que podemos aprender sobre este producto que además podemos adquirir en las instalaciones, sino porque el ambiente está impregnado de un maravilloso aroma a cacao que nos hace sentir en casa.

Simón Coll chocolates es una empresa de emprendedores fundada en el año 1840, reconocida por acompañar al consumidor en todas las etapas de su vida y por su gran apuesta por el sabor y la calidad, manteniendo vivo el oficio chocolatero e integrando en sus fábricas todo el proceso de elaboración desde el haba de cacao hasta el acabado final.

Actualmente cuenta con 3 puntos de venta físicos, aunque se distribuye en 4.000 puntos de venta, web y exporta más del 20% de su producción a países como Australia, Japón, Emiratos Árabes y Estados Unidos, pero concentrando su distribución principalmente en Europa. 

El portafolio de Simón Coll está formado por un gran surtido de productos que incluye desde turrones con frutos secos de temporada, tabletas de diferentes porcentajes, cestas para regalar y productos de impulso como monedas o paraguas de chocolate. Dentro de su catálogo de propuestas, Simón Coll apuesta también por la campaña de Pascua, siendo líder en Cataluña en posicionamiento y venta de figuras de chocolate tradicionales en esta época del año.

La historia del chocolate es de lo más interesante, lo descubrieron los Olmecas en Mesoamérica y hasta llegar a hoy ha hecho un gran recorrido posicionándose en el mundo.  Su consumición bate récords y la demanda de producción se supera año tras año.

No solo es delicioso para comer sino que se le atribuyen propiedades medicinales y terapéuticas, porque está relacionado con nuestras  emociones y las emociones forman parte de nuestra vida, así que como decía el protagonista de la película Forrest Gump: “La vida es como una caja de bombones nunca sabes lo que te va a tocar”… Y para afrontarla  hay que  seguir consumiendo chocolate.  Fotos: Simón Coll

 

 

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