9 de mayo de 2026

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La Diada Pau Casals 2026 conmemora el 150 aniversario del maestro con dos conciertos en Barcelona

Barcelona celebra la Diada Pau Casals 2026, una edición especialmente significativa al inscribirse en la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del maestro, impulsada por la Generalitat de Catalunya.

La Fundación Pau Casals, con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, organiza dos conciertos en la ciudad para recordar el vínculo histórico y simbólico de Pau Casals con Barcelona, así como su dimensión musical, social y humana.

Ciento cincuenta años del nacimiento de uno de los músicos más reconocidos del mundo, considerado uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos. Director de orquesta, compositor, pedagogo y, sobre todo, un hombre comprometido con la paz, la democracia, los derechos humanos y la libertad. Un artista que entendía que «preocuparse por los demás es lo que da a la vida su significado más profundo».

Pero si algo define a Pau Casals como ser humano es la pasión. Pasión en su música y en su vida, en cada proyecto y en cada relación personal. Una intensidad que le acompañó hasta el final, como demuestra su matrimonio, ya octogenario, con Marta Casals Istomin, seis décadas más joven que él, con quien compartió los últimos años de su vida.

Su historia comienza en El Vendrell, donde nació en 1876. Hijo de Carles Casals, organista y profesor de música, y de Pilar Defilló, nacida en Puerto Rico en el seno de una familia de catalanes indianos, pronto advirtió que su hijo era diferente y se convirtió en una figura clave en el desarrollo de su personalidad. Pilar era una mujer culta que reconoció tempranamente el talento de su hijo e hizo todo tipo de sacrificios, hasta el punto de tener que vender su propio cabello para subsistir.

Gracias a esta formación, a los 13 años, durante una visita a una tienda de música de Barcelona en busca de partituras, descubrió una copia de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastián Bach. Aquel hallazgo marcaría su carrera para siempre, ya que las incorporó como parte fundamental de su repertorio.

Tras asistir a un concierto de música de cámara en El Vendrell y escuchar el violonchelo, decidió que ese sería su instrumento.

Su madre lo acompañó a Barcelona y lo inscribió en las mejores escuelas, como la Escuela Municipal de Música. Más tarde viajó a Madrid, donde la reina María Cristina le concedió una beca de 250 pesetas mensuales. Inició así una nueva etapa de formación en el Conservatorio de Música y Declamación, donde además estableció una relación cercana con la reina, que se convirtió en su protectora. Sin embargo, sus inicios no fueron fáciles y en París vivió momentos de gran precariedad económica.

Tras esa etapa de dificultades, inició una carrera internacional fulgurante que lo llevó a actuar en las principales capitales europeas y en Estados Unidos. Su prestigio creció no solo como intérprete, sino también como director y pedagogo.

Las mujeres tuvieron una gran relevancia en su biografía. En París se instaló en casa de Emma Nevada (Emma Watson), cantante de ópera con la que mantuvo una relación platónica. Él tenía 24 años; ella, 42. Casals la llamaba «Vida» Según parece, en unas cartas el músico se lamenta de que, cuando ella no está, los días se le hacen largos, le falta el aire para respirar y la fuerza para vivir… Emma mantiene siempre una actitud distante que mortifica al músico.

Más adelante inició una relación con la violonchelista portuguesa Guilhermina Suggia, con quien compartió vida y escenarios durante siete años. Mina, como la llamaba él, -a la que presentaba como Madame Casals-, conoció a Pau en 1898, en Oporto, cuando ella era una adolescente (tenía 13 años y él 22). El describió esa etapa como una de las más infelices de su vida.

Posteriormente contrajo matrimonio con la soprano Susan Metcalfe, con quien mantuvo una relación personal y profesional compleja, ofreciendo recitales juntos. Aunque el matrimonio no perduró, mantuvieron el vínculo durante décadas.

En Nueva York debutó como director en el Carnegie Hall, consolidando su proyección internacional. También creó la Asociación Obrera de Conciertos, con el objetivo de acercar la música a la clase trabajadora. Fue invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica de Viena con motivo del centenario de la muerte de Beethoven.

La muerte de su madre, Pilar Defilló, supuso un duro golpe. Poco después se proclamó la Segunda República Española, a la que Casals apoyó activamente mediante conciertos benéficos destinados a ayudar a la población.

Tras la victoria franquista, se exilió en Francia, donde ayudó a miles de refugiados españoles en condiciones precarias. Se negó a actuar en países que reconocieran la dictadura y juró no volver a España mientras Franco permaneciera en el poder. Tras la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Puerto Rico, tierra de origen de su madre.

Durante el exilio, vivió una nueva relación sentimental con Francesca “Frasquita” Vidal i Puig que fue fundamental. Compartieron vida, trabajo e ideales hasta que ella enfermó gravemente. Se casaron in articulo mortis y Casals rompió su promesa de no regresar a España para enterrarla en el panteón familiar en El Vendrell.

Bajo la iniciativa de Alexander Schneider, se creó el Festival de Prades, que marcó su regreso a los escenarios tras años de silencio autoimpuesto.

Y de nuevo, el amor. Casals conoció a Marta Montañez cuando ella era una joven violonchelista puertorriqueña y alumna suya. Iniciaron una relación cuando ella tenía 17 años y se casaron cuando él tenía 80 y ella 20. Permanecieron juntos 16 años, en una etapa que ella describió como la más feliz de su vida: “Era inevitable que me enamorara de él era un símbolo extraordinario. era tan sencillo, tan bueno tan comprometido, pero además estaba lleno de fuerza y de vida y tenía un gran sentido del humor. El buscaba la manera de ayuda y tenía una gran humanidad, y sabias que estabas delante de una persona que no era como las otras”.

Con renovada energía, Casals retomó su actividad internacional, viajando a Japón e Israel. Fue invitado por el presidente John F. Kennedy a actuar en la Casa Blanca. Con su oratorio El Pessebre, emprendió una cruzada por la paz, la fraternidad y la dignidad humana, interpretándolo en todo el mundo, incluida la sede de Naciones Unidas.

Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad y la Medalla de la Paz de la ONU. En 1971, con 94 años, estrenó el Himno a las Naciones Unidas en la Asamblea General, pronunciando un discurso que sigue siendo recordado como uno de los más emotivos de la historia de la organización.

Junto a su esposa Marta, creó la Fundación Pau Casals en El Vendrell.

En 1973 falleció en Puerto Rico tras sufrir un ataque al corazón. En 1979, cumpliendo su voluntad, sus restos fueron trasladados a Cataluña, donde reposan en su localidad natal.

La Diada Pau Casals nace con el objetivo de mantener vivo su legado. Desde 2015 se celebra en torno al 16 de junio, fecha en la que Barcelona lo nombró hijo adoptivo, y fue institucionalizada oficialmente en 2016.

En esta edición de 2026, el acto principal tendrá lugar el 9 de junio en el Palau de la Música Catalana. El Cuarteto Casals actuará junto al pianista Alexander Melnikov en un concierto con obras de Shostakovich y Brahms.

Ese mismo día se celebrará también un encuentro abierto al público con Abel Tomàs y Arnau Tomàs, moderado por Santi Barguñó, asesor musical de la Fundación. El acto podrá seguirse también en línea y requerirá reserva previa.

La Diada no es solo un homenaje, sino una apuesta por el futuro: un espacio donde el violonchelo y las nuevas generaciones dialogan con el legado de un músico que entendió la cultura como una herramienta de transformación social.

 

Porque, 150 años después de su nacimiento, Pau Casals sigue recordándonos que la música puede ser, también, una forma de compromiso.

 

INFORMACIÓN DE INTERÉS

 

Diada Pau Casals 2026

 

Programa:

Shostakovich: Cuarteto de cuerda núm. 3, Fa mayor, op. 73

Brahms: Quinteto para piano, Fa menor, op. 34

 

Intérpretes:

Cuarteto Casals: Vera Martínez-Mehner (violín), Abel Tomàs (violín), Cristina Cordero (viola) y Arnau Tomàs (violonchelo).

Alexander Melnikov (piano).

 

Precios y horarios:

Zona A: 38 euros

Zona B: 25 euros

 

Sala de Conciertos: Palacio de la Música Catalana (c/ Palacio de la Música, 4-6, 08003 Barcelona), a las 20.00 h.

Las entradas están disponibles en la web y en las taquillas del Palau de la Música Catalana (con descuentos para diferentes colectivos). Fotos: Fundación Pau Casals

 

 

 

 

 

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