22 de mayo de 2022

El cajón de Lady Pepa

Fotógrafa de prensa

Bilu, mi amor

Estar en contacto con la naturaleza, fusionarse con los árboles, sentarte entre sus raíces y ponerse a meditar en plan Buda puede ser de una paz horrorosa. Yo, que no soy de pensar mucho y sí de acción, lo de que me “aten” a un árbol, pues lo llevo muy mal.

Pero hoy tocaba y, hasta os lo podría recomendar para días melancólicos donde nos cuestionamos lo divino y lo humano, y nos dejamos llevar por esa especie de éxtasis que nos funde con la madre tierra…

Pero he tenido la suerte de que me ha sacado del letargo un perrito fox terrier, exactamente igual que mi última mascota.(dicen que hay un doble de cada animal y cada personas… ¿será verdad?) Ha sido toda una aparición porque era idéntico a mi Bilu. Casi he pensado que estaba asistiendo a una resurrección… Pero no… ¡Tranquis!… estoy bien. Era real.

De pronto he recordado que mañana sería su cumpleaños y ahora sí, me he sentado a los pies de un árbol y he pensado en lo maravilloso que fue compartir mi vida con él.

Era extremadamente listo, mucho más que yo, y desde el primer momento que apareció en mi vida marco territorio.. Siempre me acordaré de lo monísimo que era, y que yo nada mas verlo, le cogí la cabecita para darle un beso, y él en vez de dejarse querer me arreó un mordisco. ¡Oye! Empezamos muy mal ¡eh! … Pero que te has creído… El me miró con una expresión de bebé encantador que hizo que me olvidará del súper mordisco que me acaba de arrear. Ahí si yo hubiera sido tan inteligente como él, me tendría que haber dado cuenta de lo que iba a ser mi vida a su lado.

Yo fui su mascota, en casa mando él, me hacía auténticas barrabasadas y yo me pase todos los años que compartimos amenazándole con expulsarlo de mi lado… pero él me miraba con desdén sin hacerme ni pastelero caso, sabiendo que lo adoraba.

Una de las cosas que me llevó al límite con la fierecilla fue un teléfono móvil. Un día llego a casa con un teléfono que acababa de adquirir, nuevecito, brillante y me siento en el sofá con Bilu al lado. Me pongo a leer las instrucciones y de golpe veo como se tira a la mesa coge el teléfono… y yo presa del pánico, porque me había costado un dineral, consigo quitárselo de entre los dientes. ¡Lo salvé de milagro! Y le dije: Mira esto no se toca. El me miró muy interesado en mi disertación de porqué un perrito no podía coger un teléfono, y quedó así la cosa. Aunque no dejaba el aparato a su alcance porque conociéndolo no me fiaba ni un pelo.

Pasó una semana y me relaje, y en uno de esos momentos en que estás concentrada delante del ordenador oigo una especie de “cric cric” Me doy la vuelta y veo al pequeño monstruo con mi teléfono entre sus patitas mordisqueándolo. Doy un salto, el da otro, se larga con mi móvil y se mete debajo de una cama pegado a la pared, yo no consigo llegar hasta él y cuando por fin lo consigo, el aparato estaba destrozado. ¡Madre mía! Me quedé sin teléfono. Lo persigo con un periódico y le amenazo, esta vez en serio, con matarlo o echarlo de casa.

Estuvimos varios días enemistados, porque cuando aparecía, le chillaba mosqueada y se escondía, así que no me rompía la ropa al salir de casa… porque otra de las cosas que acostumbraba era saltar hasta mi nariz y engancharse a mi ropa lo que hacía que más de una vez me tuviera que cambiar. Todavía tengo abrigos y chaquetas con la señal de sus mordiscos. En realidad no quería que me fuera para no quedarse solo.

Los días pasaron y una noche al regresar a casa me estaba esperando en el pasillo con una expresión de “soy bueno” y al mirarlo hizo un gemidito seguido de un ladridito en plan seductor. Porque era muy seductor conmigo, me quería, le encantaba juguetear y hacer payasadas, se notaba que era un signo de tierra, ya sabéis son los Tauro, Capricornio, Virgo. El era Tauro, pero podía haber sido perfectamente cualquiera de los otros dos signos, se caracterizaba por ser constante, perseverante y fiable, pero al mismo tiempo siempre metido en sí mismo.

De los signos de Tierra yo sé mucho porque tanto mi padre, como mi madre y hermano eran de Tierra y cuando se establecía una discusión entre ellos ninguno daba su brazo a torcer de cabezones que eran. Todos querían tener la razón así que las discusiones se eternizaban. Una de las características de estos signos zodiacales es que son muy mentales, por ejemplo: cuando tienen que tomar una decisión la meditan tanto, tanto, tanto y se la cuestionan tanto, tanto, tanto que cuando han llegado a una conclusión, ha pasado tanto tiempo que ya no existe la situación por la que tenían que tomar la decisión.

Con Bilu viví una época muy feliz, siempre lo echaré de menos. Aprendí mucho de él.

La verdad es que durante toda mi vida he tenido mascotas, menos ahora Por mi vida han pasado patos, tortugas, pollitos, gallinas, gatos, perros de muchas razas… aunque lo que siempre he echado en falta tener en casa ha sido un mono y un burro… aunque he conocido muchos, no me he quedado con ninguno.. pero todavía estoy a tiempo. Los caballos me apasionan…

Estaba pensando que, curiosamente, el perrito que siempre he querido tener y no he tenido nunca, ha sido un chihuahua enano, cada vez que tenía la intención de buscarlo aparecía otra raza en mi vida… tendría que ser así, porque con los animales pasa como con las personas que establecemos relaciones kármicas con ellos.

Yo no sé si volveré a convivir con una mascota, porque ahora no es el momento, pero yo le diría a la gente que puede tener un animalito en casa, que no tenga ninguna duda y que adopte un perrito o un gato porque la vida puede ser mucho más feliz con sus muestras de cariño.

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