La tercera jornada de la visita de Su Santidad León XIV a España ha sido, hasta ahora, una de las más densas y politizadas de estos primeros días de estancia en nuestro país.
La jornada comenzó con una reunión privada con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, . Posteriormente, ambos se dirigieron por separado al Congreso de los Diputados.(El papa León XIV, también mantuvo una audiencia privada con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo y con Isabel Díaz Ayuso).
Su Santidad realizó el trayecto en coche con las ventanillas bajadas y fue deteniéndose en varias ocasiones para bendecir a los niños que le acercaban los miembros del dispositivo de seguridad, una escena que se repitió a lo largo del recorrido y que hace pensar que el futuro de la Iglesia puede estar asegurado.

A su llegada al Congreso fue recibido por representantes electos y otras autoridades, escuchó los himnos del Vaticano y de España -interpretados por la Banda Sinfónica de la Policía Nacional-, firmó en el Libro de Honor, intercambió regalos y saludó al resto de las autoridades presentes.
A esta sesión extraordinaria asistieron cerca de 700 personas. Acudieron representantes de casi todos los partidos políticos, de todas las sensibilidades ideológicas, así como expresidentes e invitados que no quisieron perderse un acontecimiento histórico: la primera intervención de un Papa en el hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Un lugar donde habitualmente los representantes políticos enfrentan con dureza sus posiciones y que debería ser, por encima de todo, un espacio de consenso entre personas «elegidas democráticamente» para defender los intereses de los ciudadanos. Ese es el ideal.
La realidad, sin embargo, es que el Congreso se ha convertido en un campo de batalla política donde, en demasiadas ocasiones casi se “matan”, (dialécticamente hablando), con la excusa de la libertad de expresión, parece importar menos resolver los problemas de la ciudadanía que el enfrentamiento partidista. La visita del Papa planteó un escenario diferente: durante unas horas los diputados guardaron silencio, escucharon y aplaudieron.

¿Aplaudir? Durante siete minutos. Resulta sorprendente si se tiene en cuenta que buena parte de los asistentes se declaran ideológicamente de izquierdas y algunos incluso comunistas, ideología que históricamente ha considerado la religión como una «felicidad ilusoria». Al mismo tiempo, dentro del entorno socialista existe un intenso debate entre quienes pretenden compaginar la fe con determinadas tendencias progresistas, llegando algunos a proponer una readaptación de las Escrituras.

Sin embargo, en ese mismo hemiciclo se han aprobado leyes que, desde la doctrina católica, contradicen los mandamientos de Dios. En España son legales el aborto y la eutanasia; algunos representantes defienden y han ejercido la violencia en el pasado; otros apoyan proyectos separatistas frente a la unidad nacional; no faltan quienes utilizan la política para enriquecerse o perpetuarse en el poder, mientras la inmigración es utilizada por algunos únicamente desde una perspectiva electoral.
La cultura está en decadencia, especialmente para quienes menos recursos tienen. El acceso a la vivienda continúa siendo un problema creciente. Cada vez hay más personas sin hogar y la creación de empleo sigue siendo uno de los grandes retos a resolver. Las diferencias entre clases sociales aumentan y, en ese contexto, el mensaje del Papa no descubrió nada desconocido: simplemente recordó valores morales.

León XIV ejerce autoridad espiritual sobre cerca de 1.400 millones de católicos y, aunque es jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, para los creyentes representa al sucesor de San Pedro y al máximo referente de la Iglesia. Su mensaje no es nuevo: está escrito desde hace siglos, aunque muchos de quienes lo escuchan quizá nunca lo hayan leído.
Durante unas horas, los políticos oyeron con respeto institucional a un hombre que intenta mantener una posición neutral en un escenario internacional cada día más violento donde insiste en que “toda sociedad justa se edifica en la dignidad inviolable de la persona humana” «La verdadera seguridad nace de la justicia y del derecho internacional». «La paz exige valentía diplomática y respeto a la identidad de cada pueblo». «Quienes ejercen responsabilidades públicas deben custodiar la palabra». «La vida humana jamás puede ser tratada como una mercancía». «Les invito a alzar la mirada: sus decisiones afectan a las personas». etc.

Como suele ocurrir, también hubo anécdotas. Miriam Nogueras, de Junts, retuvo la mano del Papa durante el saludo para decirle que ella era catalana, como Gaudí, y que «hablar la lengua de la tierra que le acoge es un acto de amor y respeto». Un gesto que algunos interpretaron como una reivindicación política y que se contrapone con el reiterado llamamiento del Pontífice a la unidad. Por su parte, una representante de Sumar entregó al Papa una carta del Sindicato de Inquilinas.
Su Santidad León XIV en el 60.º aniversario de la Conferencia Episcopal Española
Tras su intervención en las Cortes, León XIV se trasladó a la sede de la Conferencia Episcopal Española, donde mantuvo un encuentro con arzobispos, obispos y administradores diocesanos con motivo del 60 aniversario de la institución.

Después de saludar a los cardenales se dirigió a la Asamblea Plenaria exhortando a los pastores a abrirse con docilidad a la acción del Espíritu Santo y a desprenderse de aquellos lastres que dificultan seguir el camino que Dios señala a su Iglesia. También descubrió una placa conmemorativa y saludó a los trabajadores de la institución.
La Iglesia en España está organizada en 69 diócesis, agrupadas en 14 provincias eclesiásticas, además del Arzobispado Castrense y el Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España.

El Papa mantiene un encuentro privado a víctimas de abusos sexuales cometidos por la Iglesia
Posteriormente, en la Nunciatura Apostólica, (la embajada de la Santa Sede en Madrid) mantuvo un encuentro privado con seis víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia española. En la reunión, se ha comprometido a convertir la iglesia en un «lugar seguro y espiritualmente sano» Algunas asociaciones de supervivientes de la pederastia, se han quejado de que León XIV no les haya recibido.
El Santo Padre realiza una ofrenda floral y entrega la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena
Por la tarde presidió en la Catedral de la Almudena un homenaje y una oración a la patrona de Madrid, uno de los momentos de mayor carga espiritual de su visita pastoral.
El Santo Padre fue recibido por el cardenal José Cobo y el cabildo Catedralicio, junto con Obispos y representantes de la archidiócesis de Madrid.

Entre las autoridades presentes destacaron la reina Sofía, madre del rey Felipe IV, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la ministra de inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, junto a otros representantes institucionales
Durante su intervención explicó el significado de la entrega de la Rosa de Oro, símbolo del amor filial del Papa a la Virgen María.
Recordó la tradición de la Virgen de la Almudena, oculta durante siglos en la muralla y posteriormente hallada como signo de esperanza, utilizando esa imagen para reflexionar sobre los muchos muros que aún dividen a las personas y a las sociedades «Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros», afirmó, invitando a los fieles a convertirse en constructores de vínculos capaces de restaurar el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia.

El acto transcurrió en un ambiente de recogimiento, con la participación de fieles, seminaristas y familias que rezaron el Rosario por las intenciones del Santo Padre.
El momento culminante tuvo lugar ante la imagen de la Virgen de la Almudena, donde realizó la ofrenda floral y entregó la Rosa de Oro, (representa la bendición papal, la alegría de la Resurrección y la belleza de la Virgen María) uno de los gestos más antiguos y simbólicos del pontificado.

Finalmente, el Papa recordó que el Señor «camina con su pueblo, escucha sus temores y acoge todos sus esfuerzos de bien», animando a vivir la propia vocación con esperanza y entrega. Insistió también en que «las sociedades actuales siguen levantando demasiadas murallas que, lejos de proteger, separan a las personas», e invitó a derribarlas para abrir nuevos horizontes de encuentro.
La celebración concluyó con la bendición apostólica impartida por el Santo Padre.
El Papa «la lía» en el Bernabeu
Por fin, al final de la tarde, terminaron los actos institucionales y comenzó «la fiesta», que tuvo un escenario que, estoy segura, le gusta especialmente al papa León XIV: el Santiago Bernabéu, el estadio de fútbol de «su equipo». Porque, como confesó a un periodista, es del Real Madrid.
Que nadie se ofenda, pero es normal: él es el hombre de blanco la mayor parte del tiempo. Así que, cuando se quita la sotana papal y vuelve a ser Robert Prevost, es un gran aficionado al fútbol, algo que tiene mucho que ver con su espíritu deportista.

El Papa siempre ha practicado deporte y, hasta que fue elegido pontífice, asistía regularmente al Omega Fitness Club, un gimnasio situado cerca de la Ciudad del Vaticano, donde entrenaba distintas disciplinas. Ahora tiene que hacerlo con mayor privacidad, pero mantiene sus rutinas deportivas, lo que explica el buen estado de forma que ha demostrado en Madrid y que seguirá mostrando en Barcelona y Canarias.

Lo recibió Florentino Pérez. Entró en el estadio entre gritos de «¡Viva el Papa!», mientras, sobre el escenario, los cantantes David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro interpretaban el himno oficial de la visita papal. Atrás quedaba el recogimiento de la Catedral de la Almudena y bienvenida la gran fiesta de la diocesaneidad. Fue una entrada que quedará para la historia. Pisó por primera vez el Bernabéu y «la lio», como diríamos en el argot musical o deportivo. Cuando miró a su alrededor, comprobó que el estadio estaba a rebosar, mucho más lleno que en una final de Liga: 70.000 almas, entre ellas una imagen de la Virgen de la Almudena y otra del Cristo de Medinaceli, que también fueron, en este caso, mudos protagonistas.

Y siguió la fiesta, presentada por Christian Gálvez y Patricia Pardo, quienes, micrófono en mano y a modo de alineación futbol dar alguna pista sobre la composición de los 70.000 peregrinos donde estaban los grupos que componían la “alineación” preguntaban dónde estaban las monjas, los curas, los papás, las mamás, los abuelos las abuelas, catequistas, había de todo. Y, cada grupo se levantaba y se identificaba con la consiguiente algarabía. Así que su Santidad pudo ver a su equipo al completo y coreando en un momento dado: “Alzad la mirada”.
Y de pronto se hizo el silencio para oír las palabras del cardenal José Cobo que dio la bienvenido a su Santidad al que siguieron otras voces. Y después de diversas actuaciones y desde el centro de España el Papa habló: «Yo supongo que para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio es algo que marca toda la vida. Don José, hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre». Y se desató la euforia mezclada de emoción.
Siguieron actuando un grupo de artistas como Iñigo Quintero, el mago Jorge Blas, DJ Pulpo, «La voz del desierto», grupo musical formado por sacerdotes de Alcalá de Henares, entonando uno de sus éxitos, Hakuna, el humorista Santi Rodríguez, entre otros. Aunque uno de los momentos más emotivos lo protagonizó el Coro Familiar Iglesia de Madrid, dirigido por el sacerdote Toño Casado, creado para ese momento especial y formado por más de 300 niños.
El Santo Padre se ha despedido de una ciudad que se ha volcado en él y que ha sobrepasado todas las expectativas y de nuevo ha animado: «Madrid es una gran ciudad donde conviven tradiciones y “almas” diferentes. Dios conoce uno a uno los corazones de sus habitantes. Los conoce como sólo Él sabe y puede hacerlo, es decir, en el amor «Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios”.
Hasta siempre Padre. Parece que Jesús ha elegido un buen representante. Y, ahora sigue su camino hacia otras tierras. Fotos: J.J.Guillen/EFE – EFE/J.J. Guillén POOL / Javier González-Andrío
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