17 de junio de 2024

Eudaimonía

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Tamara Falcó o como procrear bajo presión católica y social

Hoy, por enésima vez he visto un titular que decía que Tamara Falcó estaba embarazada, por supuesto es una noticia falsa. 

Tamara me produce cierta ternura. Aparentemente tiene todas las cosas materiales con las que sueñan la mayoría de los mortales, además de ser una mujer atractiva y graciosa que cae bien porque tiene ese punto de inocencia de las buenas personas. Yo diría que lo es y, además, está su parte de “católica practicante” que en teoría, le debe de ayudar a afrontar los contratiempos de la vida así que, si como parece, cree en Jesús lo tiene más fácil porque  ¿Hay algo más cómodo para el ser humano que poner su vida a los pies de Dios y que él se apañe? Pero, he ahí la cuestión, su fe es real o es solo “postureo” y un refugio a utilizar cuando las cosas se complican… Bueno ella sabrá, tampoco habría que rasgarse las vestiduras si así fuera, somos simplemente humanos.

A la marquesa de Griñón la vemos siempre sonriendo y podríamos pensar que motivos tiene porque  la vida se lo ha puesto “fácil” pero, la sonrisa, muchas veces es una manera de disfrazar el dolor… Sin querer o queriendo, me he imaginado su presente en el que tiene como objetivo ser madre, un plan que le esta costando materializar y que  le corre una cierta prisa porque a su edad (algo que le repetirán machaconamente) aunque es frecuente tener un embarazo, cuesta más. Así que aunque parece que está en manos de excelentes especialistas, de momento no hay resultados lo que le debe de ocasionar un cierto desasosiego, porque no es un proyecto unilateral…

Es una situación que viven muchas mujeres y que se puede convertir en una pesadilla…. Algunas, con el añadido de tener que hacer una inversión económica ruinosa, porque los tratamientos de fertilidad suelen ser muy caros.

Sé de lo que hablo, porque viví esa misma situación en el pasado y te hace sentir muy mal, os explico: Yo tenía un novio del que estaba muy enamorada, y él quería ser padre… ¡Hum! Me acuerdo que cuando hablaba con mi madre y le explicaba que no me decidía a intentarlo porque no lo tenía claro, me encantaba mi trabajo y no me veía de “mama” y ella me decía: “Pero Pepi, tú sabes lo bonito que es ser madre”. mi madre quería ser abuela, todas sus conocidas tenían nietos, y entendía perfectamente las necesidades de mi novio que provenía de una familia numerosa.

Por lo que pasado un tiempo prudencial decidí darles el “capricho” y fue así, porque yo seguía sin verme en esa tesitura, pero me podían las expectativas de ambos y por supuesto, lo enamorada que estaba de mi pareja.

Me quedé embarazada rápidamente, y pensé que esa rapidez tenía algo que ver con el destino, pero fue un embarazo extrauterino y tuve un aborto. Como no tenía mucho tiempo que perder (como Tamara) decidí tirar de inseminaciones, y de acuerdo con el médico me programaron tres, que no dieron el resultado esperado, y en contra de sus consejos, que me auguraban un final feliz si seguía insistiendo decidí, que si a la tercera no había “bombo” se acabaría el proyecto, porque tenía claro que si no me había quedado embarazada después de esos intentos es que no tenía que ser. Y no fue.

Pero lo peor de esa época fue la presión psicológica a la que me vi sometida, la que me imponía yo, convirtiéndolo en una especie de obsesión, incrementada por las incesantes preguntas, sin mala intención, de mi familia y amigos: ¡Qué!… ¿Cómo va la cosa, este mes tampoco? Que convirtieron la espera en una tortura, (imaginaros a Tamara con titulares diarios en la prensa hablando de si está o no está embarazada)

Y, como supongo sabéis, cuando se hace un tratamiento de fertilidad los días que estás ovulando tienes que aprovecharlos, o sea que no pierdes comba y buscas tiempo para practicar el “aquí te pillo aquí te mato”, tengas ganas o no… Por ejemplo, este proceso coincidió con una época en la que yo tenía mucho trabajo y siempre estaba de viaje u ocupada en mil tareas y mi novio casi igual, así que era un problema cuadrar la “agenda” para pegarnos un revolcón express.

Uno de los meses, en los supuestos días fértiles, yo estaba fuera de Barcelona y volví a las tantas de la noche hecha polvo, y tuve que despertar a mi pareja para echar un “ídem” en plan tedio porque los óvulos estaban a punto de “palmarla”. Y otro día tuvimos que quedar con carácter de urgencia a mediodía para tener relaciones, en este caso con un mal rollito importante (porque lo del sexo cuando es por obligación, pues como que no motiva nada), y llegó un momento que la pasión brillaba por su ausencia, más bien se convirtió en un incordio.

Fue una carrera de fondo y en mi vida se instaló el antimorbo más absoluto, porque tenía que aprovechar “esos días” para quedarme preñada como fuera, ¡horrible! Casi me costó la relación, bueno, casi no. ¡Se acabó…! Después de la “experiencia” estuvimos juntos apenas unos meses más.

Cuando le comuniqué al médico que había finiquitado el plan, me dijo que me entendía, porque era una situación que él vivía cada día en su consulta, con parejas en las que el hombre o la mujer tenían problemas de fertilidad y observaba como ambos discutían en cuanto se daba la vuelta porque uno de ellos vivía lo de ser padres como un reto y hacía sentir al otro “culpable” y,  por supuesto eso hacía tambalear relación.

Por eso, yo me solidarizo con la aristócrata, porque entiendo que debe de estar viviendo una presión tremenda, (creo que  lo de hacer el amor con la finalidad de procrear no es pecado, así que no creo existan cuestionamientos religiosos, (porque tampoco es cuestión de rezar un Avemaría cada vez que Iñigo se tenga que poner por la labor,) aunque en este caso sería por una buena causa y, puede ser, que el “sacrificio” sume puntos para no terminar “achicharrao”.

Mira Tamara, yo no sé cómo llevas estos temas, pero como los revolcones son para reproducirse aprovecha el tiempo, que después es más complicado.. Yo lo tengo claro, porque he leído por ahí que después de Adam y Eva, los que tuvieron que repoblar la Tierra le echaron “voluntad”. Ten en cuenta que todos vivían como mínimo 150 años y tenían montón de hijos y solo hay una manera de hacerlos, menos si eras la Virgen, pero ni tú ni yo….

En fin, que vaya plan que tiene la chica, con lo mona que es… Y es que la mayoría de sus amigas están o han estado embarazadas o con niños recién nacidos y su hermana Ana (que es como doña perfecta) esperando el tercero, (y encima gana el Bake Off con un bizcocho, y Tamara que fue la ganadora de Masterchef Celebrity se lo tuvo que currelar con un menú completo… ¡No hay derecho! Vaya panorama).

Esta chica tiene que estar fatal, y con un marido como Iñigo (que de verdad deseo que la quiera lo suficiente) pero da la impresión de que nunca sabes por dónde te va a salir, igual, como no puedan tener hijos tiene hasta la excusa para escaquearse, aunque como, según parece, le gusta la buena cocina, por ahí Tamara va bien…

Y que conste, que soy de las pocas que apuestan por la pareja. Aunque es cierto que cuando quieres ser padre y no lo consigues el desgaste emocional es tremendo y, sí o sí, pasa factura en el buen o mal sentido, depende de cada uno.

Dadas las circunstancias lo único que se me ocurre es decirle a Tammy que una vez que haya hecho el tratamiento y los intentos que considere necesario y que solo dependan de su voluntad, si en un tiempo prudencial no lo ha conseguido, que pase del tema y deje actuar al destino.Y si tiene que ser será y si eso le cuesta el matrimonio, es que ese hombre no es para ella, porque si la quiere de verdad la aceptará como es con sus virtudes y carencias.

Pero, no te deprimas y échale unos cuantos Padrenuestros, que tampoco están de más…¡Animo! 

 

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Maria José Rasero periodista
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El Cajón de Lady Pepa, es un espacio donde caben noticias de cualquier ámbito. En está página hablaré de temas que para mi sean interesantes al margen de si son o no actualidad. Es mi espacio, y quiero que sea un reflejo de lo que me apasiona, de lo que me molesta y lo que me sorprende. Me interesa la moda, me gustan los viajes, pero sobre todo admiro a las personas que con sus ideas e iniciativas ayudan a crear un mundo mejor.