2 de agosto de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Medjugorje: el lugar donde la fe y la miseria humana se encuentran

Creo que todo el mundo sabe que Medjugorje es una pequeña población de Bosnia y Herzegovina donde, supuestamente, la Virgen María, bajo la advocación de la Gospa o Reina de la Paz, se apareció por primera vez el 24 de junio de 1981 a seis jóvenes croatas y, según ellos, continúa haciéndolo.

Desde entonces se le atribuyen curaciones físicas inexplicables y conversiones espirituales. Es un lugar muy frecuentado por personas que buscan paz, un acercamiento profundo a Dios a través de la oración. Incluso quienes se encuentran alejados de la religión acuden allí en busca de alguna señal que les permita acercarse a Él.

Hace unos días -ando un poco despistada con las noticias- un hombre polaco de 31 años fue detenido como presunto responsable de un acto vandálico en el que profanó dos imágenes de la Virgen, una de ellas situada en el monte Podbrdo, conocido como la Colina de las Apariciones, y prendió fuego al altar exterior del santuario de Medjugorje.

También manchó la Cruz Azul y dejó escritas con pintura en aerosol frases hirientes como «Evil», «Medjugorje es un engaño», «Devil in a skirt» y «Solo Jesús» (en esto último estoy de acuerdo con él). La policía encontró además una pancarta con los nombres de los seis videntes -Vicka Ivanković-Mijatović, Ivanka Ivanković-Elez, Marija Pavlović-Lunetti, Mirjana Dragićević-Soldo, Ivan Dragićević y Jakov Čolo- acompañados de acusaciones como «Impostores» o «Son unos estafadores, tengo pruebas».

Todo apunta a que su intención era desprestigiar la realidad de uno de los lugares de apariciones marianas más importantes del mundo, que cada año recibe a millones de peregrinos atraídos por las presuntas apariciones de la Virgen.

Un lugar que, después de años de estudios por parte del Vaticano, recibió en 2024 el Nihil obstat, es decir, el visto bueno para el culto y las peregrinaciones vinculadas a la experiencia espiritual de Medjugorje. La resolución se emitió bajo las nuevas normas para evaluar fenómenos sobrenaturales y permite autorizar el culto debido a los frutos pastorales positivos, sin emitir un juicio definitivo sobre la autenticidad sobrenatural de las apariciones.

Pero volvamos al responsable de la profanación. Una vez detenido cuando intentaba cruzar la frontera con Croacia, pasó a disposición judicial. No han trascendido las razones que le llevaron a cometer estos actos.

Un atentado contra un lugar de oración del que, apenas unas horas después, ya no quedaba rastro gracias a la rápida intervención de decenas de miembros de la Comunidad Cenáculo, que lograron eliminar por completo la pintura negra que cubría el bello rostro y el manto de la Reina de la Paz.

Yo viajé a Medjugorje y puedo decir que es un lugar especial.

Dos montañas rodean el pequeño pueblo: el Podbrdo, la Colina de las Apariciones, y el Krizevac, el Monte de la Cruz.

La primera vez subimos al Podbrdo de noche, con pequeñas linternas que apenas iluminaban el camino. La ascensión suele hacerse rezando el rosario mientras se sortean piedras sueltas y grandes rocas.

La noche era preciosa. El clima era templado, el cielo estaba plagado de estrellas y el silencio solo se rompía por algún pequeño grito provocado por un resbalón.

Era un silencio tan profundo que casi podíamos escuchar el latido de nuestros propios corazones. Una situación perfecta para conectar con uno mismo. Y allí, en ese monte, dicen que aparece la Virgen. No me extrañaría, porque ese cielo parece el mismo del que hablan los santos.

Era como estar dentro de una burbuja. Un mundo donde quería creer que solo existían la generosidad, el respeto y la caridad. Que la vanidad, la envidia y la maldad pertenecían al mundo de ahí abajo, no al universo de quienes ascendían aquella montaña para postrarse ante la Gospa.

Cuando llegas a la pequeña explanada, casi tambaleándote después del esquivar tantos pedruscos, al fondo, entre la oscuridad, aparece Ella. Desde lejos casi parece real. Una imagen blanca, preciosa, con un rosario en la mano, rodeada de flores y de peregrinos arrodillados a su alrededor… seguramente pidiendo perdón.

Te acercas y te arrodillas, seas creyente o no, porque la atmósfera que se respira en ese lugar invita a mirar alrededor esperando que, en cualquier momento, aparezca.

Después bajas de aquel lugar sagrado y vuelves a la realidad. Observas a las personas que caminan a tu alrededor. Casi todas llevan un rosario colgado del cuello, un «adorno» imprescindible en Medjugorje.

Y entonces recuerdas por qué estás allí. Un sudor frío te recorre el cuerpo porque tú no has ido solo por devoción. Has ido también a pedir cuentas a esa Virgen tan bella que consigue que, al mirarla, uno se avergüence, no solo de sus propios actos, sino también de los de quienes regresan año tras año mientras incumplen la mitad de los mandamientos.

Ahí siguen, con el rosario al cuello, mirándola.

Sí, Medjugorje es un lugar donde mucha gente intenta ser mejor. Misas por aquí, rosarios por allá… es un no parar.

Miles de sacerdotes confiesan sin descanso a otros tantos peregrinos cuyas lágrimas delatan que han venido porque su vida está mal, muy mal, y necesitan creer.

Otros levantan un muro para no explicar al mundo el dolor que llevan dentro, las traiciones que han sufrido. Y esperan que aquellos que les han contado durante años, que la Reina de la Paz hace milagros, por una vez en su vida no hayan mentido y sea verdad.

Pero también hay peregrinos que, aprovechándose de circunstancias que desconocen por completo, olvidan las más elementales normas de educación, cortesía y compasión, comportándose como auténticos malignos.

Los cristianos practicantes hablan del diablo con mucha facilidad. Dicen que allí donde la Virgen está presente, el maligno también libra su combate.

A mí siempre me ha hecho gracia esa palabra. Porque, para mí, el maligno no es el diablo. El maligno somos nosotros y nuestras acciones.

Por eso me ha llamado tanto la atención este atentado contra uno de los centros espirituales de conversión más importantes del mundo. Y me pregunto si ese hombre realmente quería hacer daño a la Virgen.

Yo creo que no.

Tal vez de quien quería vengarse de algunos cristianos. De esos del rosario colgado al cuello. De esos que encadenan retiros espirituales y, quizá, le hicieron tanto daño que terminó descargando toda su rabia contra aquello que ellos más veneran aunque sea de boca para afuera.

Porque el ser humano, cuando se siente impotente, cuando se ve acorralado o juzgado injustamente, puede reaccionar de muchas maneras: dejando que quien le hizo daño cargue con las consecuencias de sus actos… o devolviendo ese mismo daño.

Pero entre todo eso está la Reina de la Paz. La mujer elegida para ser la madre de Jesús. Aquella a quien tantos rezan para que interceda ante su Hijo.

Sin su ayuda, poco podremos hacer.

Por eso deseo que algún día se conozca toda la verdad sobre ese hombre. Y, en realidad, sobre todo.

Estoy convencida de que la Madre de Jesús ya lo habrá perdonado, porque Ella conoce mejor que nadie las inquietudes que guardamos en el corazón, nuestros anhelos, lo difícil que resulta aparentar frialdad cuando lo único que deseamos es abrazar y ser abrazados.

Lo que todos queremos, al fin y al cabo, es amar y ser amados.

Posdata. Cada verano, del 1 al 6 de agosto, Medjugorje celebra el Festival Internacional de la Juventud (Mladifest). En esta edición de 2026 se desarrolla bajo el lema: «¡A la fuente! En la escuela de la Virgen».

Durante esos días se celebran misas, adoraciones eucarísticas, catequesis, testimonios de conversión, conciertos y numerosas actividades para jóvenes de todo el mundo.

Eso sí, a quienes busquen la marcha de Ibiza quizá todavía no les convenza el plan.

Aunque, cuidado… todo esto tiene un punto muy especial.

Si alguna vez queréis vivir una experiencia diferente, merece la pena acercarse. 

 

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