2 de febrero de 2023

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Boxeando

¡Ay! Estoy como fatal… Os acordáis que hice un stories diciendo que dentro de poco iba a ser como Andy Ruiz, Jr. por ejemplo… Pues ya podéis ir olvidándolo… Porque, creo que,  hoy me siento un poco fracasada, pero… Bueno, no sé, aún no he tirado la toalla… 

Voy al gym habitualmente, me encanta hacer deporte, hasta ahí, bien… Pero hubo un día que decidí apuntarme a boxeo. Todo vino porque a través de un cristal observé la clase, y pensé que eso de darle al saco como que era lo mío así que decidí que iba a ser “boxeadora”, peso minimosca y demás…  Porque yo soy de la opinión que lo que puede hacer una persona también lo puede hacer otra…  Dudé, porque a mi lo de liarme  a guantazos como que no me va mucho, prefiero mantenerme en mi atalaya pacifista, pero me convencí recordándome a mi misma  que había que promocionar ese deporte, porque Pero hubo un día que decidí apuntarme a boxeo. Todo vino porque a través de un cristal observé la clase, y pensé que eso de darle al saco como que era lo mío así que decidí que iba a ser “boxeadora”, peso minimosca y demás…

Mi primera clase fue con un boxeador auténtico, bajito y semi atractivo… A ver, casi no lo conozco porque solo hemos intercambiado unas palabras… bueno él, porque yo he querido razonar algo y me ha dicho:  “Es que si no dejas que te explique…” Eso sí, el hombre sin acritud, y yo, ni mú, vamos que él es muy total. Me encanta porque s muy profesional y tiene carácter, y a mi la gente con carácter como que me tira mucho, nada de blandengues y blanquitos, a mi me va un buen intercambio de opiniones con… Para que  suavizarlo, que  donde se ponga una buena discusión y una buena reconciliación… Porque hay que darle un poco de alegría y marcha a la vida

Bueno, pues con él aprendí (me suena a canción de Luis Fonsi), unas cuantas poses, que yo diría que son incluso sexys, porque claro entre tanto giro de cintura y caderita, mallitas súper ceñidas, top y camisetita transparente, como que si tienes un poco de imaginación (y yo la tengo) te vas pa otro sitio (aunque los oponentes no es que inspiren mucho la verdad) O sea que aprendí a hacer el movimiento de cintura y cadera  (el denominado “bend” en términos pugilísticos (hasta me lo sé para que luego piensen que no estoy al tanto) la mar de bien y eso que yo soy un poco arrítmica… ¡Menos mal! 

Reparto mis prácticas en dos gym, así que cuando me tocó clase de boxeo en el segundo local, con otro instructor un poco más…  bueno voy a explicaros la verdad:  Después de mi experiencia en el primero, cogí al monitor en un aparte y le dije: “Mírame, estoy aquí, sí, pero  tú me ves con cara de boxeadora”  Y él muy sincero me dijo: Pues no. Y yo, Pues yo tampoco. ¿Qué por que estoy aquí? Pues porque me atrae el saco. Verás yo lo que quiero es dar golpes, solo dar golpes… Porque estoy en crisis … Y el profe todo empático me dijo: “Ningún problema, tú cuando estés bien me lo dices” Así llevo unas cuantas clases y como no se me pasa la supuesta crisis, (algunos ya sabéis porque …) pues ahí estoy dándole… pero en alguna clase, se ha dado la circunstancia que el grupo no era par … y para eso estoy yo de refuerzo y para que lo sea. Lo que quiera el profe, que por cierto es una monada… Pero nada, ¡eh!, porque ya sabéis que yo si no me enamoro….  

Así que, en uno de esos días que el grupo era impar, me puso de pareja con un jovencito que parecía un querubín, guapísimo,  simpático, y que tenía menos idea que yo, así que me sentí una Mike Tyson cualquiera, y más cuando el profe le dijo: “Tú mira a María José” y yo apunté: “Sí. Si tu mírame lo que quieras que ya ves lo bien que me sale el giro de cadera”. El “niño” estaba un poco cortado así que yo me  “envalentoné” e intentaba arrearle manotazos aunque ni por esas, porque él era el doble de tamaño que yo. La cosa quedó en tablas porque aprendía muy rápido.  Y por cierto después de la clase, me preguntó por qué estaba en crisis y resultó que él también estaba y por lo mismo ¡Que pequeño es el mundo! Y hay que ver lo que unen los mamporros, eso si de boxear juntos no hemos hablado nada.

Vinieron las vacaciones navideñas y tiré de tutoriales boxísticos (yo soy muy de tutoriales incluso me aprendí los nombres de los principales golpes básicos el jab, el directo, el croché, el gancho, el hook, el uppercut y el swing… el swing?  Pero el swing no es de golf, bueno da lo mismo) y cuando volví a la clase me veía súper puesta, así que a mediados de enero decidí darme una oportunidad en el primer gym y con el boxeador “bajito pero potente” y…

Llegué a la clase monísima, (porque antes muerta que sencilla): leggins blancos, camiseta ceñida, muy ceñida. Blanca, medio transparente, bambas también blancas, súper colita con dos gomitas, una roja y otra negra, en plan yin y yang… Era como una mosca en leche!… Y saludé a mi profe…

La mirada que me lanzó el boxeador no pronosticaba nada bueno, pero yo me dije: “No me conoce, yo no renuncio ni me rindo ante ninguna circunstancias, yo siempre compito”… Bueno aquí tengo que hacer un inciso: “Jamás compito por la atención de ningún humano aunque esté loca por él”. Es que creo en el destino, también. En todos los demás casos, palante.

Yo pienso, que como no sabía qué hacer conmigo, me puso de compañero a un chico que llevaba unas cuantas horas de “ring” a ver que pasaba, pero él comprensivo con mi falta de experiencia, no se quejó…  ¿Hace falta que explique como fue? No me puse a “llorar” de milagro, el contrario lo pasó fatal y yo también, no podía concentrarme, estaba adivinando lo que pensaba.. algo así como que ese día le había tocado la “lotería” conmigo.. Y yo me iba poniendo más nerviosa a medida que avanzaba la clase, y además se me iba la mente y  venga a pensar en mis cosas… Así que no atinaba ni una.

Esa hora pasó lentamente, muy lentamente pero volví a la siguiente clase porque yo siempre vuelvo a casi todas partes. Decidí que ese día mi look en vez de color blanco sería negro (como mis expectativas boxísticas) con algún trocito de color combinado, o sea leggins otras vez súper monísimos, top a conjunto y camiseta negra transparente por encima, wamba negras, por supuesto… Pasaba un paco más desapercibida, porque la sala está pintada de color negro y gris  y creo que tiene algo blanco… Ni sé de qué color está pintada la maldita salita, es que me tiene intimidada…

Esta vez mi oponente fue una chica más bajita que yo,  sonrió cuando vio que yo le había tocado de pareja y…  ¡Ay Dios!…dejó de sonreír dos segundos después cuando pudo comprobar mis habilidades . También tenía horas de “combate” y nada más ver las instrucciones que le dio el “profe”, me dije: “Hoy tampoco va a ser mi gran día”. Y acerté… Mi compañera tenía menos paciencia que el hombre del día anterior, y yo en  vez de estar por los golpes solo la miraba (la niña era como transparente) y veía lo que estaba pensando, aunque era amable, sabéis esas amabilidades forzadas que se notan, así que yo me sentía “culpable” por hacerle perder su entreno y  atinaba menos que el día anterior… Bueno al final me mandaron a darle al saco (que es lo que a mi me gusta) por no mandarme a tomar por saco…

¿Podía ser peor? Sí…Fue peor… Cuando me dirigía al rincón adjudicado me resbala la botella del agua, cae al piso, se rompe, (cosas que me pasan a mi cuando me pongo nerviosa)  inundo la sala que es pequeña,  tengo que limpiar el suelo para que los Cassius Clay de turno no patinen, y sin saber dónde meterme de la vergüenza empiezo a darle al saco.

Eso sí, el saco se las llevó todas, porque no habla si no me pone una demanda por agresión física de tanto golpe que le arreé…  creo que lo maté. Pasa un rato y el boxeador me pone a ejercitar el movimiento de “cinturita”, (yo creo que para vengarse) que es de lo poco que controlo y ni me salía… Y cuando falta poco para que termine la clase y yo pensaba que no me podía pasar nada peor,  veo al profe que le dice algo al oído a un mozarrón (gesto que me resultó altamente sospechoso) y va éste y me invita a que suba a un ring pequeñito que hay en la clase. Yo lo miro con cara de ¡me tomas el pelo!. El hombre era  total,  rapado, un poco gordito, bueno no gordito, así como redondito muy risueño (yo no), parecía simpático… Yo lo miro y pienso: “Me quieren liquidar…” Y entonces me dice que le dé aquí y allá y voy yo (que a esas alturas estaba un poco “caliente” en el peor sentido de la palabra), y  le doy todo lo fuerte que pude… Y va y me dice: “¡Oye! Pues estás fuerte”. Yo le contesto toda ufana: “Sí, es que hago dos clases cada día”….No sé ni por qué dije esto porque me sentí un poco ridi, como si quisiera justificar no sé qué… Pero seguimos en el cuadrilátero y el chico le grita al boxeador: “Que está muy fuerte, de verdad”  Yo le quería cascar en serio. Y mi profe me miró con cara displicente…

Por fin se terminó la clase, así que hasta la próxima. Pero no creáis que no tengo dudas con el boxeador del primer gym… con el otro profe (parece que también es boxeador profesional) ninguna.

Además estoy deprimidísima, porque me he dado cuenta que no me han servido de nada las lecciones de You Tube 

Pero yo como Scarlett O´Hara en “Lo que el Viento se llevó”. “Volveré porque ese gym con todo lo que ha supuesto es mi vida, es como mi hogar y después de todo, mañana será otro día “…

Y mientras tanto tengo otro modelito preparado… Mi única indecisión es el color… ¡Ah! Y no os había contado que mis guantes de boxeo son una combinación perfecta de negro y dorados… me quedan que ni os cuento…  

Y… Por último, sabéis cuales son las características más importantes de un boxeador según Google: Voluntad física y mental, que no sucumba ante los golpes ni la presión. Puede perder o ganar, noquear o ser noqueado, pero siempre seguirá  luchando y se enojará si le paran la reyerta, aunque esté medio muerto… ENTENDEIS PORQUE DESPUES DE TODO ME TENDRIA QUE QUEDAR EN CASA… ¡sniff  sniff sniff! 

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