17 de junio de 2024

Eudaimonía

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Acabo de descubrir la profesión de mi vida: Escuchadora

A mi me encanta hablar pero también escuchar, no me importa que la gente diga que soy una pesada o que huya directamente, yo no me doy por aludida, y a quien pillo le suelto la historia de mi vida y si tienen poco tiempo me ciño al último suceso.

Porque, yo no sé vosotros, pero a mi me pasan y me cuentan muchas cosas, así que yo me tiro en barrena y suelto mi rollo. No sé si lo mío es un defecto o una virtud, pero creo que más bien lo segundo,  porque ahorro en psicólogos. Pero,  por otro lado, pierdo amigos (bueno vamos a dejarlo en conocidos, porque con los amigos puedes contar siempre y para lo que sea). Eso sí hay que elegir uno de esos que al mirarlo no pensemos: ¡Anda que si no fueras mi amigo…! con esos nada de confidencias porque la cosa puede terminar muy mal o muy bien… Depende.

A lo que iba, pues que mirando instagram se aprende mucho, y he descubierto en esta red social que existe la profesión de escuchador, y yo sin saber que es un oficio y toda la vida escuchando gratis.

Es por esto que a partir de ahora he decidido, que quien quiera apoyar su cabeza en mi hombro en momentos de máxima depresión, puede solicitar mis servicios de escuchadora profesional por un módico precio, podéis pedirme presupuesto… Hago descuento a los parados con hijos y a los que tengáis que pagar una pensión a vuestra o vuestro ex que vaya cruz  (eso sí tendréis que demostrar que solo cobráis la paga del gobierno, o sea una mierda… ) una de las razones, para estar fatal (aunque igual mañana he cambiado de opinión y sigo atendiendo gratis, aunque solo sea para que me escuchen a mi también). 

Ahora la cosa va en serio: Vivimos en una sociedad donde nadie tiene interés en prestar atención a los problemas de los demás, por miedo, porque estamos tan seguros que si mostramos nuestras carencias y debilidades la gente va a aprovechar la información para hacer leña del árbol caído.

Y, desgraciadamente es verdad, muestra tu corazón y te lo destrozarán y también está el qué dirán… Por eso, aun necesitando ayuda no nos atrevemos a pedirla y cuando cometemos el error de bajar la guardia, para lo único que sirve es para constatar esa lamentable realidad. 

 

Somos seres humanos y en teoría no deberíamos hacer según qué cosas… Miramos documentales sobre animales  y vemos como el león mira al cervatillo, y antes de comérselo parece decirle : “No quería que pasara esto porque en realidad solo quiero ayudarte” y ante su sorpresa, un segundo después ¡zaska! al estómago, y se acabó el lindo animalito. Pero hablamos de animales, que se dejan llevar por su instinto y no pueden hacer otra cosa, y sin embargo hay muchos humanos que hacen lo mismo, y aun sabiendo que sus actos no son los correctos actúan como auténticos depredadores.

Así que me hago varias preguntas:  ¿De verdad escuchar a nuestro prójimo se puede convertir en una forma de negocio?  ¿De verdad cuando alguien pone su confianza en nuestras manos le tenemos que cobrar o cobrárnoslo de alguna manera? ¿De verdad no somos capaces de tender la mano, dentro de nuestras posibilidades a alguien que necesita de nuestra comprensión, solidaridad o empatía, en momentos que la vida le pone al límite?… y gratis.  

Pero qué clase de criaturas somos, ¿Podemos sentirnos orgullosos de nosotros mismos? 

Pero, vamos a ver, no se supone que la recompensa de nuestras buenas o malas acciones, solo debe de venir de la mano de Dios. 

¡Ah! y los que me habéis preguntado que qué me pasa con tanto Dios, que si me he convertido en una beata, os digo, (va para los que no me conocéis) que yo siempre estoy al lado, delante y detrás de quien puedo confiar y además,  y como dijo Tamara Falcó (bueno he tuneado un poco la frase): “Lo menciono porque me lo pide el alma”.

 

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Maria José Rasero periodista
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El Cajón de Lady Pepa, es un espacio donde caben noticias de cualquier ámbito. En está página hablaré de temas que para mi sean interesantes al margen de si son o no actualidad. Es mi espacio, y quiero que sea un reflejo de lo que me apasiona, de lo que me molesta y lo que me sorprende. Me interesa la moda, me gustan los viajes, pero sobre todo admiro a las personas que con sus ideas e iniciativas ayudan a crear un mundo mejor.