18 de marzo de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Tener proyectos

Para mí, tener proyectos es estar viva. Es salir a la calle, mirar el cielo, sentir el calor del sol y dar gracias por estar aquí. Cada día. Porque no importa cómo nos haya tratado la vida; lo importante es seguir vivos y seguir soñando.

No importan las puertas que nos cierren. Estamos nosotros para darles un puntapié y abrirlas de par en par.

Eso es lo que nos permite seguir luchando por nuestros sueños, sin hacer caso a esa gente que, cuando les hablas de tus proyectos, te miran con una sonrisa displicente… como si pensaras que se te ha ido la cabeza. Como si a cierta edad ya nada importara.

Importa. Y mucho.

La vida a veces lo pone difícil, sí. Nos golpea, nos enfrenta al dolor, a las pérdidas, a circunstancias que no elegimos. Pero precisamente por eso, como seres humanos, nuestra forma de seguir adelante es mirar la vida como un gran proyecto. Como un mundo de oportunidades.

Quizás hay cosas que no pudimos hacer en el pasado, tal vez por miedo o por obligación. Pero ahora están ahí. Y hay que ir a por ellas.

Un trabajo distinto. Algo que de verdad nos guste. Un amor de película, ¿por qué no? Nunca es tarde. Para quienes están solos, viudos o divorciados… ¿desde cuándo el amor tiene edad?

Se trata de querer o no querer. De vivir

De hacer cosas que nos motiven, aunque solo sea para reafirmarnos en lo que somos: personas capaces, vivas, con derecho a sentir y a intentar.

Y sin embargo, hay quien no lo entiende.

Parece que molesta tener ilusión. Que lo correcto fuera estar apagados, tristes, quejándonos de la vida.

¿Para qué?

Qué triste es vivir instalado en la apatía, arrastrando y proyectando sobre los demás una negatividad que les convierte en muertos en vida. A esas personas hay que aprender a ignorarlas. No merecen apagar la luz de nadie

Porque sí: hay que tener proyectos. Pero nuestros propios proyectos. No vivir únicamente en función de los demás, aunque ayudarles sea importante. Pero sin olvidarnos de nosotros.

Tenemos derecho a seguir empezando cosas. A molestar, incluso, con nuestras ganas. Porque estamos vivos.

No hay que renunciar a nada.

Hay que estar abiertos a lo que la vida aún puede ofrecernos, aunque haya quien se burle, quien no lo entienda, quien insista en recordarte que ya no eres una jovencita.

¿Y qué?

Se nota, sí, que estoy triste e indignada. Porque a una amiga mía le han hecho sentir que no valía nada. Como si no estuviera a la altura. Y eso es algo que no perdono.

Porque lo he vivido. Porque sé lo que duele el desprecio, lo que duele que te hagan sentir inferior. Que reduzcan tu valor a la edad, o a lo que tienes.

No. No lo perdono.

Estoy triste por ella. Y también por mí. Y por todas las mujeres que alguna vez hemos tenido que soportar esa mirada mezquina de quienes se creen por encima, muchas veces solo por tener más cosas materiales.

Su dolor también es el mío.

Y por eso mismo lo digo claro: Seguiremos aquí. Con sueños, con ganas, con dignidad, con orgullo. Y precisamente por eso, más que nunca, hay que seguir teniendo proyectos.

Y a quien le moleste… que mire hacia otro lado.

 

Visitas: 7