Personalmente, creo que ni Edmundo González ni María Corina Machado ocuparán el gobierno de Venezuela.. ¿Por qué? Porque son idealistas, legales, honrados, íntegros y eso no mola. En la situación política actual del país, siguen siendo “como mosca en leche” para los actuales mandatarios.
Creo, por tanto, Edmundo González tendrá que armarse de paciencia y María Corina conformarse con el Nobel de la Paz, (que no es poco), y con el orgullo de haber educado a una familia en los mismos valores que ella representa. A veces es mejor seguir viviendo que enfrentarse a escenarios donde la maldad, el egoísmo, los intereses económicos ocupan un lugar predominante. Competir con estas “virtudes”, en muchos casos, es una misión imposible.
Quiero creer que mujeres como María Corina serán un referente en el mundo. Y, aunque no quiero ser negativa, lo serán solo para algunos, desgraciadamente para pocos.
No me reconozco recomendando a María Corina que acepte y que llegue solo hasta donde pueda en su cruzada por defender los intereses del pueblo venezolano, pero no puedo dejar de pensar que no debería jugarse su integridad física, porque desgraciadamente hay poca gente en el mundo en la que creer y por quien valga la pena asumir sacrificios extremos.

Ella sigue empeñada en regresar a Venezuela aun sabiendo el riesgo que corre, aunque tenga la protección de Trump, que creo la necesita, pero no para que ocupe un puesto en el gobierno, (como se ha visto), sino más bien para “presumir” de cuidar a una Nobel de la Paz”.
No. Repito, no quiero ser negativa, pero tampoco quiero seguir creyendo ingenuamente en la bondad del ser humano, pensando que todo el mundo es bueno. Eso pertenece a otra etapa de mi vida. Hoy me muevo entre la decepción que me provocan personas de mi entorno por mentirosas y manipuladoras (otras dos virtudes muy de actualidad) y políticos que han construido una sociedad donde no existe ni la verdad ni la caridad hacia otros seres humanos.
Venezuela vive una “revolución” cuyo rumbo nadie sabe hacia dónde se encaminará y que ha provocado sentimientos encontrados. Para muchos, la detención de Maduro por parte de Trump ha despertado esperanza. Para otros, (especialmente los que vivían en la abundancia), el presidente norteamericano ha cometido una “ilegalidad”.
Teóricamente, desde el inicio de la detención de Maduro hasta ahora, todos los movimientos de Trump parecen estar “justificados”:
Detienen a Nicolás Maduro por narcotraficante y otros cargos graves.
Delcy Rodríguez, ex vicepresidenta de Maduro, es nombrada vicepresidenta interina por el Tribunal Supremo con un mandato inicial de 90 días que pueden ser prorrogables.
La presidenta provisional fue mano derecha de Maduro y una de las mayores defensoras del chavismo. La llaman “la tigresa” (apodo que le colocó el mismísimo presidente), ¿Por qué será? Creo que es también mantiene una estrecha relación con Rodríguez Zapatero y con más de un miembro del gobierno español. Otra vez: ¿Por qué será?
El presidente norteamericano ha querido que sea ella la que siga gobernando Venezuela, ya que considera que mantener la estabilidad y control del ejército es más viable con ella (por supuesto, bajo la supervisión y ayuda de personal estadounidense)… que con una oposición fraccionada en medio del caos. El gobierno no controla todas las estructuras del poder en el país, así que la situación es bastante incierta y se prolongará hasta que se logre una “transición segura y sólida”, según declaraciones del propio presidente norteamericano. .
Trump, parece que ha expresado dudas sobre la capacidad de gobernar de María Corina Machado en una situación tan inestable y ha señalado que, antes de plantearse unas nuevas elecciones prefiere estabilizar el país… Existen dudas sobre que se celebren a corto plazo, aunque en el futuro, se supone, que serán inevitables.
Mientras tanto, la oposición sigue activa y no entiende cómo María Corina Machado ha sido marginada del gobierno de transición impulsado por Trump y EEUU. Un sector del pueblo venezolano clama para que Edmundo González tome el poder porque le consideran el auténtico presidente de Venezuela.
Para muchos, los intereses de Trump solo pasan por “apropiarse” del petróleo venezolano. Sin embargo, no es del todo exacto. El presidente norteamericano ha subrayado que apoyarán a las empresas afectadas por confiscaciones anteriores y que ayudarán a reconstruir infraestructuras. El tema de la inmigración ha sido otro factor determinante: la política de Maduro ha obligado a desplazarse a unos 8 millones de venezolanos. A todo esto se suma que el presidente venezolano mantenía relaciones con enemigos declarados de Estados Unidos como son Rusia, China, Cuba, Nicaragua, y grupos terroristas.
La historia continúa, pero hay algo positivo que hay que destacar: el gobierno venezolano ha iniciado la excarcelación de un grupo importante de presos políticos, para “iniciar el proceso de paz” (en las cárceles venezolanas hay más de 800 opositores al régimen, de los que unos 86 son extranjeros).
En definitiva que Trump está que se sale. Entre felicitaciones y criticas, (casi a partes iguales) por su intervención en Venezuela, lanza ahora un órdago a Cuba y le reta a llegar a un acuerdo antes de que “sea demasiado tarde”. De paso les advierte que se olviden del petróleo…
Fotos: Foto de Library of Congress en Unsplash
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