15 de marzo de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Cuaresma: Casi seis semanas para mirarse al espejo

Hemos comenzado la Cuaresma, aunque no todos saben exactamente qué significa. Tal vez muchos la confunden o la comparan con el Ramadán, que parece estar más de “moda”.

Vivimos tiempos en los que, por manifestarse cristiano, casi parece necesario pedir perdón. Y, sin embargo, lo que realmente deberíamos hacer es algo mucho más sencillo y exigente: respetarnos como seres humanos. No actuar como ladrones vulgares, como envidiosos, como sectarios; no erigirnos en jueces implacables creyéndonos superiores, perfectos, intachables.

Porque a nosotros mismos no podemos engañarnos. Podemos engañar al mundo llevando una máscara, evitando mirarnos al espejo para no descubrirnos tan miserables como Dorian Gray. Pero la conciencia siempre termina hablando.

Vuelvo a la Cuaresma. No suele ocupar titulares en los telediarios, y debería, porque es un tiempo central del año litúrgico cristiano. Son 40 días de preparación para la Pascua en la Iglesia Católica. Comienza el Miércoles de Ceniza y concluye antes de la Misa de la Cena del Señor, en el Jueves Santo. Es un tiempo marcado por la oración, el ayuno y la limosna. Un tiempo de reconciliación, de transformación personal, a cambiar de hábitos y actitudes que nos alejan de Dios y de los demás.

El mundo es plural. Existen miles de religiones -más de 4.000 según algunos estudios-, aunque la mayoría de la población mundial se concentra en cinco grandes tradiciones: cristianismo, islam, hinduismo, budismo y judaísmo. A ellas se suman aproximadamente 1.200 millones de personas que se declaran agnósticas o ateas.

El cristianismo continúa siendo la religión con mayor número de fieles en el mundo, seguido del islam. Sin embargo, mientras en Occidente experimenta un claro declive, en otros países del planeta sus creyentes sufren persecución abierta.

Pensar en persecución cristiana suele llevarnos a la Roma de Nerón. Pero la realidad es que hoy sigue existiendo. En África, Nigeria se ha convertido en uno de los focos más preocupantes. Diversos estudios internacionales sitúan al país como uno de los más peligrosos para los cristianos. Entre 2023 y 2024 han sido asesinados por su fe casi 5.000 cristianos. Informes adiciones señalan que durante los 220 días del año 7.000 cristianos fueron masacrados en ataques atribuidos a grupos extremistas, que parecen contar con la “protección” o incapacidad del gobierno en un contexto de violencia compleja donde convergen diferentes factores interconectados como religiosos, étnicos y políticos.

Nigeria no es un caso aislado. Países como Burkina Faso, Mali, Somalia, Mozambique o la República Democrática del Congo sufren la acción de grupos armados vinculados al yihadismo. La violencia no responde únicamente a la religión, pero una de las primeras causas es intentos de imponer la ley islámica en regiones con población mayoritariamente cristiana.

En Asia y Oriente Próximo, la situación tampoco es sencilla. Corea del Norte impone castigos severos y puedes ser encarcelado en campos de trabajos forzados, eso significa que las practicas religiosas tienen que realizarse en la clandestinidad. En Pakistán,  Irán, Irak, China o India, las minorías cristianas sufren distintos grados de discriminación, como cierres de iglesias, restricciones legales, violencia social y  detenciones por actividades religiosas consideradas contra la seguridad nacional o una amenaza occidental. 

En América Latina la también es preocupante y ocupa un lugar destacado en la Lista Mundial de la Persecución 2026. En Nicaragua pese a ser un país mayoritariamente  cristiano, vive una represión creciente contra instituciones eclesiales;  México, vive una paradoja: por un lado cerca del 90% de su población es de mayoría cristiana y, por otro uno de los lugares del mundo donde es más peligroso ejercer el sacerdocio. En  los últimos años se han registrado alrededor de 200 asesinatos de sacerdotes, pastores y miembros de iglesias, vinculados principalmente a la violencia del crimen organizado.  Cuba y Venezuela son escenarios cada vez más hostiles para las comunidades cristianas que denuncian limitaciones y hostigamientos.

La libertad religiosa -como la libertad de conciencia- es un derecho humano fundamental. No debería depender del continente o del gobierno de turno.

La Cuaresma, en definitiva, no es una noticia espectacular que ocupe grandes  titulares en los periódicos, pero si una llamada silenciosa a la coherencia. A mirarnos sin máscaras. A cambiar aquello que sabemos que debemos cambiar. A vivir la fe -quien la tenga- sin complejos y sin imponerla, pero también sin esconderla.

Porque el respeto empieza por reconocer la dignidad del otro, pero también por no avergonzarse de lo que uno es. 

 

 

 

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