2 de febrero de 2023

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Perpignan, la ciudad de la libertad

A Perpignan le llaman la Radiante, pero también la Catalana y la ciudad de la Libertad. Como capital del Rosellón, ubicada en los Pirineos Orientales, tiene una población de 300.000 habitantes en una extensión de 68,07 km2, dista a 25 km de la frontera española y tiene la particular característica de tratarse de una de las localidades más españolas de Francia ya que perteneció al reino de Felipe IV hasta 1659, fecha en la que firmó con el rey Luis XIV el Tratado de los Pirineos por el que los territorios del norte de la frontera pasaron al estado francés.

A pesar de los detalles anteriormente mencionados, hay que resaltar que es la más catalana de todos los municipios de esta área porque tras la rebelión de Catalunya y la rendición de Barcelona ante el rey Felipe IV en 1654, la Generalitat de Catalunya se trasladó a Perpignan. Su legado histórico y cultural así lo acredita. El francés es la lengua materna, pero el catalán tiene carácter histórico ya que ambas son consideradas lenguas oficiales del departamento de los Pirineos Orientales.

El tiempo pasa, pero la memoria permanece. Muchos españoles siempre estarán agradecidos a esta ciudad porque representó la libertad durante la Segunda República al acoger a millones de exiliados republicanos y a finales del Franquismo otros tantos esquivaron la censura al acudir a Perpignan para adquirir libros prohibidos, música proscrita y, sobre todo, para ver películas de contenido X como la popular El último tango en París, con Marlon Brando y Maria Schneider.

Tiempo de relax: termas, vinos, naturaleza

Perpignan es una ciudad moderna, acogedora y cosmopolita que tiene todo lo que el viajero puede desear. Un clima excelente con 300 días de sol al año, está rodeada por los Pirineos y el Mediterráneo, posee bellísimos parques naturales para practicar diferentes deportes, estaciones termales para desconectar de la cotidianidad, bodegas rodeadas de viñedos donde degustar sus inmejorables caldos, festivales de música y exposiciones y una gastronomía tan exquisita que incluso la guía gastronómica Gault et Millau ha incluido a 33 establecimientos Perpignan y ciertas áreas de los Pirineos Orientales considerados como los mejores de Francia.

La ciudad tiene un encanto especial que se palpa en cada esquina. Al pasear por la zona ajardinada a orillas del Canal de la Basse permite adentrarte en el casco histórico con callejuelas repletas de comercios, cafés, galerías de arte, edificios señoriales con arquitectura de influencia catalana y en los bulevares que rodean la zona antigua se ofrecen muestras de Art Déco.

En ese paseo por el centro histórico llegamos a la plaza de La Loge, un espacio peatonal precioso rodeado de muchas tiendas y cafés donde está situado el Hotel de Ville, un edificio del siglo XIV declarado monumento histórico en 1886 que actualmente es la sede del ayuntamiento actual. El patio d Pasear por el centro histórico nos acerca a la plaza de La Loge un espacio peatonal precioso rodeado de muchas tiendas y cafés donde está situado el Hotel de Ville, un edificio del siglo XIV clasificado desde 1886 como Monumento histórico que aloja el ayuntamiento actual. En el patio destaca “El Mediterráneo”, una de las obras maestras  de Aristide Mailloll  que no desentona con el magnífico techo pintado con artesonados estrellados de finales del siglo XVI de la planta baja.

Una de las mejores maneras para llegar a la ciudad francesa es hacerlo en tren, cuya estación Dalí denominó ‘el Centro del Mundo’. Esa fue una de las paradas en su trayecto hacia París y donde también recalaron algunos de los artistas más notables del siglo XX como Miró, Picasso, Matisse, Duffy, entre otros. Sin embargo, para el genio de Cadaqués la estación siempre estuvo ligada a su corazón porque allí se encontró por primera vez Gala, el gran amor de su vida, cuando esta llegó acompañada de su todavía marido, el poeta Paul Éluard. Algo especial ocurrió entre ellos ya que terminaron casándose en París en 1932. Dalí le dedicó el cuadro “Estación de tren en Perpignan ”. Picasso también tuvo una relación especial con Perpignan que le honró con una escultura ubicada en el centro de la ciudad y de quien Dalí dijo que la única diferencia entre ellos es que el malagueño era comunista.

Ambiente cultural misceláneo

Uno de los puntos fuertes de la ciudad es su variedad cultural. No hay que perderse la oportunidad de visitar algunos de los museos más conocidos como el Museo d´Art Hyacinthe Rigaud, repartido en dos mansiones en el centro de la ciudad que muestra un recorrido por la historia de Perpignan desde el siglo XV hasta la actualidad. En sus paredes cuelgan algunas obras de Hyacinthe Rigaud, Maillol, Dufy, Picasso y Miró, así como una colección única de unas 200 obras de artistas contemporáneos y retablos góticos catalanes. El Museo de las Monedas y Medallas Joseph Puig es único en Francia por su colección de monedas antiguas y modernas entre las que destacan una serie excepcional de monedas catalanas y rosellonesas. Los amantes de las obras creadas a partir de la segunda mitad del siglo XX encontrarán en el Centro de Arte Contemporáneo Walter Benjamin un activo importante en la definición de vida cultural  de Perpignan al acoger todos los campos de la práctica artística como el diseño, el dibujo, la pintura, la fotografía, la performances y los nuevos medios.

Mención aparte son el Museo de Historia Natural destaca una rica colección de la flora y la fauna del sur de Francia y el Museo des Poupées Bella, una gigantesca casa de muñecas en la que se puede admirar la historia de 500 poupées. La exposición se complementa con una máquina para los implantes de cabellos, los moldes, fotografías de artistas, pósteres…

Otro punto fuerte es la plaza Gambetta, que cada 23 de abril, día de San Jorge o Sant Jordi, patrón de Cataluña, se transforma en un gran mercado de libros y rosas que lleva realizándose desde el siglo XV. Los amantes de la fotografía no se pueden perder ‘Visa pour l’image’, uno de los festivales de referencia a nivel internacional en fotoperiodismo que se celebra entre la última semana de agosto y la primera de septiembre. En verano, otras actividades de interés son los festivales Tet en fête, ¡Live at the Campo!, Eté 66 y, como colofón, asistir a una representación teatral en el moderno teatro de L´Archipel, del arquitecto Jean Nouvel. Está considerada la instalación más grande de su tipo en la región de Languedoc-Rosellón.

Sant Eloy homenajea al “Granate de Perpignan” 

A comienzos de diciembre no podemos perdernos las fiestas que honran a San Eloy, patrón de los joyeros que homenajean el Granat, una piedra semipreciosa de un intenso color granate típica de Perpignan con la que los orfebres crean magníficas joyas. La piedra significa constancia y lealtad y representa el personalísimo carácter de los habitantes de la Región Catalana de Francia. El punto álgido de la fiesta es el desfile de los miembros de la Hermandad del Granate vestidos con espléndidos trajes de época. Además, durante estos días se puede disfrutar de exposiciones, talleres, concursos, música, procesiones y danza. 

El único claustro-cementerio de Francia

Desde un punto de vista religioso destaca la Catedral de Saint-Jean Baptiste de estilo gótico construida entre los años 1324 y 1601 y reconvertida en catedral en 1601 por Gillen Sagrera, el mismo arquitecto de la catedral de Mallorca. Una de sus particularidades reside en el Agujero de Pentecostés a través del que se lanzaban pétalos de flores sobre los creyentes. En su interior está el sepulcro de Sancho I de Mallorca alias ‘El Pacífico, que mandó construir este templo sagrado y que ostentó los títulos de rey de Mallorca, conde de Rosellón y la Cerdaña y Señor de Montpellier. Sobre ese sepulcro se erige una escultura de Frederic Marés. Muy cerca está el único claustro-cementerio de Francia conocido como Campo Santo, un punto clave para los aficionados al necroturismo.

Después de la catedral, el edificio religioso más importante es la Iglesia de Saint-Jacques, construida entre los siglos XIV-XVIII y situada en la parte superior de una de las dos colinas de Perpignan. El rey Jaime I de Mallorca ordenó su construcción. Consta de dos ábsides y en su interior se conservan magníficos retablos góticos y barrocos.

Los amantes de las tradiciones tienen una cita cada Viernes Santo con la Procesión de Sanch, cuyo origen se remonta a más de seis siglos y que suele congregar a unas 10.000 personas.

Entre palacios y castillos de ensueño

Entre las edificaciones de interés hay que destacar, por encima de todas, uno de los lugares más visitados de la ciudad en el que revivir el pasado medieval en estado puro, el Palacio de los Reyes de Mallorca o Castillo de Perpignan. Este palacio-fortaleza marca la época dorada del Rosellón y, sobre todo, de Perpignan. Lo mandó construir a finales del siglo XIII el rey Jaime II cuando la ciudad se convirtió en capital del Reino de Mallorca.

Nada más cruzar las puertas de su ciudadela es como si nos hubiéramos trasladado a través de una máquina del tiempo a la época medieval. Se aconseja la visita con guía que, en nuestro caso, la realizamos con Laurent Fonquernie, toda una autoridad en la historia de Perpignan. Es muy recomendable subir a la torre del Homenaje para contemplar la meseta del Rosellón, los Pirineos y la cima del Canigó.

La imagen más reconocida de la ciudad es El Castillet, un edificio de estilo militar construido en ladrillo a finales del Siglo XIV, como la puerta principal de Perpignan. Entre los siglos XVII y XVIII se transformó en prisión y actualmente alberga el Museo Casa Pairal de Historia y Etnografía Local. Y, por supuesto, no hay que dejar de lado el palacete Casa Xanxo, construida por rico comerciante textil en 1508 y que ha sido catalogado como Monumento Histórico. Es una de las pocas muestras que aún perduran de casas de estilo gótico catalán en el que destaca un portal de mármol y un friso que evoca los siete pecados capitales y el infierno.

Pasión por los mercadillos

De lunes a domingo hay unos mercadillos donde se compran productos locales, artesanía, comidas elaboradas por los propios vendedores y antigüedades. A principios de octubre, durante un fin de semana, el casco antiguo de Perpignan retrocede en el tiempo para sumergirse en su pasado medieval a través de todo tipo de espectáculos, mercados de artesanía, demostraciones de oficios antiguos, torneos ecuestres, peleas épicas, entre otras actividades. Y en diciembre, los mercadillos salpican el centro de la ciudad con encantadores puestecitos de madera de color rojo.

Comer y dormir a cuerpo de rey: Le Vienne y el Hotel La Villa Duflot Hôtel & Spa

Si Perpignan alimenta el espíritu con su cultura, también alimenta el cuerpo con excelentes restaurantes como Le Vienne, cuyo dueño es el gallego Camilo Otero a quien el estado francés concedió el título de Maestro Restaurador por la calidad de su negocio al ser considerado uno de los mejores de la ciudad. La carta varia entre lo tradicional y lo moderno, la cocina francesa y la mediterránea, la carta de vinos es muy variada y sus cafés son insuperables. Está ubicado en la plaza Francois Aragó, la más grande y animada de Perpignan.

Un paraíso del descanso es el Hotel La Villa Duflot Hôtel & Spa Perpignan, un 4 estrellas cálido y acogedor, abierto desde 1989 y situado a unos 3 km del centro de la ciudad y a 25 minutos del mar. Tiene 52 habitaciones y suites con camas king size y grandes ventanales distribuidos en tres edificios rodeados de césped y olivos. Para que sus huéspedes se relajen cuenta con un espacio wellness, una piscina, el lounge bar y el Spa Nuxe donde se realizan masajes, duchas sensoriales, hidromasajes, etc. Uno de los grandes atractivos del Hotel Villa Duflot es su excelente restaurante que cuenta con el chef Mickaël Meunier, que acaba de ser incluido en la lista que elabora anualmente la prestigiosa guía gastronómica Gault et Millau. Esta lo califica como uno de los mejores restaurantes de los Pirineos Orientales y la Guía Michelín lo destaca entre los mejores de Francia.

Unos alrededores de ensueño

En un radio de entre 15 y 20 kilómetros podemos encontrar pueblos medievales como Castelnou, la catedral y el claustro de Elne, el Museo de Prehistoria de Tautavel que alberga el hombre más antiguo hallado en Francia y la Iglesia de Sant Genis-des-Fontaines, que tiene el dintel románico esculpido en piedra más antiguo de Francia.

Para relajarse qué mejor que ir a la playa, entre las que destacan la de Canet-en-Roussillon en la Costa Vermeille y la de Saint-Cyprien ou Argelès-sur-Mer. Fotos: Pirinees Orientals Tourisme

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