29 de agosto de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Entre el culo, la misa y los “pavos” de internet… ¡qué mundo!

—¡Hola! ¿Qué haces?

—¡Holaaa…! ¡Qué ilu! ¡Cuánto tiempo sin vernos!

—No nos estamos viendo, solo escuchando…

—Pues nada, dale a la videoconferencia.

—¿Qué dices? ¡Vade retro!

—Eso no va conmigo… Ya sabes que yo, para hablar por videoconferencia, tengo que tener montado un plato y focos con quince filtros difusores.

—Mira que eres exagerada. No cambia nada. Yo sé cómo eres…

—Ya, pero contigo hay confianza… Y sabes que soy perfeccionista hasta la exageración. Y antigua, así que a mí me gusta hablar por teléfono, sin imágenes.

—Y mira, esto me recuerda lo que me pasó unos meses atrás. Veo que tengo una llamada perdida desde hace tiempo de una chica que conocí en la peregrinación de Medjugorje y le devuelvo un mensaje por si era un error…

—Lo de Medjugorje te ha marcado…

—¡Y tanto!

—Y me contesta diciendo que cuando pueda me hará una videoconferencia y yo le digo que de vídeo nada, que lo mío es en plan clásico: teléfono, puro y duro. Y no me ha llamado más.

—¿Te das cuenta de cuando yo te digo que Medjugorje da para mucho? Espero que esta «chica», cuando quiera hablar con la Virgen, no le diga que lo hará por videoconferencia…

—Hija, no puedo más contigo. ¿Por qué no te echas un amante y te olvidas de esas carcas?

—No todos son carcas. Los hay «modernas».

—Ya, ya… ¡Pa moderna, yo!

—¿A que no sabes lo último que me he retocado?

—Hija, qué banal eres…

—¿El culo?

—Pues sí.

 —Anda, soy adivina. Aunque me lo has puesto fácil, porque creo que es lo único que te faltaba…

—No me ves, pero estoy monísima.

—Ya, pero es que te gastas una pasta en cirugía.

—¿Y los resultados?

—Vale, estás estupenda, pero… Bueno, no te veo desde hace tiempo, pero te creo.

—A ver, voy a hacer recuento: culo, brazos, estómago, tetas, párpados, nariz, pómulos, labios, código de barras, como le llamas tú… Me faltarán cosas, seguro.

—Sí. Lo último, un súper peeling. Y mira mi Instagram y verás qué piel.

—Pero todo eso será para verte tú más guapa… No para ligar.

—¿Qué dices? Guapa me veo, pero además ligo un montón, porque a los hombres no les vengas con tonterías. Ellos quieren tener a su lado una mujer que esté estupenda: ni arrugas ni leches.

—Pues ahora en YouTube hay una colección de «pavos» monísimos que dicen que les gustan las mujeres mayores, con arrugas y todo.

—Ya. ¿Y les has preguntado el precio?

—No, van de coach.

—Repito: ¿les has preguntado el precio?

—Pero que de verdad, que parece que lo dicen con buena intención… Además, ya sabes que yo nunca los utilizaría. Creo en el amor real y en conocer a alguien en directo, nada de internet.

 —Así te va. Y si sigues con las misas, no te vas a comer nada… Porque ahí el único que está bueno es Jesús y está cogido.

—¿Y tú qué sabes si no vas?

—Por las películas y las estampicas siempre te llega alguna.

—Verás, es que ya te lo he repetido: yo estoy a favor de la naturalidad. Quien me quiera me tiene que querer con arrugas… Y además voy al gimnasio.

—¿Y te sirve de algo?

—Siendo sincera, de poco.

—Bueno, igual cuando he dado un traspiés no me he roto nada… Creo que, por suerte, aunque yo deduzco que estaré un poco más ágil.

—Y… ¿ligas?

—Pero… ¡¿qué dices?! Como ahora no se puede hablar con la gente, porque todos llevan auriculares, no puedo hacerles ninguna demostración de mi «personalidad». Y aunque sea mona, que lo soy…

—Sí, un poco. Cada vez menos.

—Mujer, gracias… Igual tampoco hace falta que seas tan sincera.

 —Te hace falta una dosis de realidad y aquí estoy yo para ponerte en el mundo.

—Pues es que lo de ligar es complicado, porque además se deben de plantear que, con un poco de mala suerte, les voy a durar poco; y otros, que a ver si me da por durarles mucho y me tienen que sacar a pasear con el taca-taca. Así que no arriesgan.

—¡Jajaja!

—Te vendes de lujo…

—Aunque no te equivoques: tengo ofertas. Pero, repito, es que soy muy perfeccionista en todo. Y, además, ahora es peor porque les pregunto si van a misa. Antes, cuando les hablaba de meditación, aún se imaginaban una aventura romántica por las faldas del Himalaya —lo del Himalaya ahora hay que descartarlo porque, vaya con la montañita, la que ha liado—, pero lo de la iglesia me resta puntos.

—Mira, déjate de religión, déjate de lectura —toma nota de lo que dijo aquella influencer tontarra, María no sé qué—. No sirve de nada leer, precisamente porque nadie te da la posibilidad de mantener una conversación en profundidad y a los que pululan por internet solo les interesa la carne bien puesta.

—¡Qué depresión me está cogiendo!

—¡Jajaja!

—Ya lo veo en Instagram: la gente se marca una foto en plan bikini porque creen que están buenas y le añaden una frase grandilocuente para disimular. ¡Qué ridículo! ¿No será mejor publicar la foto y poner: «Para que veáis lo buena que estoy»? Sería más sincero.

 —¡Qué ridículas!, ¿no?

—Mira, como te quiero, te voy a decir una cosa: no puedes pasarte la vida mirando internet.

—Y tú sin enterarte de nada…

—Pues te equivocas, porque sí me entero de cosas. Por ejemplo, estos días pasados he seguido lo de la influencer esa catalana. Que se le ocurran esas gracietas siendo catalana tiene mérito, porque la mayoría tienen cero sentido del humor.

—¿Cómo se llama?

—Erola Jons.

—Vaya nombre.

—Sí, mujer, la de la Vuelta Ciclista, la que va por ahí provocando al personal con sus bromitas sexuales y jugando con fuego porque sabe que no se va a quemar.

—Ya, ya…

—Me ha divertido porque ella sabe que no se va a encontrar ningún maromo que le conteste lo que se merecería si no lo estuvieran grabando y, además, elige a niñatos que se cortan con las preguntas…

—No. Si a mí también me ha resultado curioso. Primero, que la contraten los de la Vuelta. Segundo, que periodistas deportivos, tanto hombres como mujeres, se rasguen las vestiduras… Cuando ella no compite con la prensa deportiva y tiene millones de seguidores. Otro rollo es si, para promocionar un deporte tan aburrido como es el ciclismo, es la persona adecuada.

—Pero espera, vamos a repasar algunas de sus sandeces. Por ejemplo, las dirigidas a Tadej Pogačar. Dicen que es uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos. Se acerca y le dice: «¿Por qué hiperventilas cuando me ves, Pocachita?». El ciclista, que no parecía enterarse de nada, contestó: «What?» y «Yo respiro cada día».

—Normal. Si no fuera así, estaría muerto.

—Anda que este de ciclismo sabrá mucho…

 —Entonces es cuando Erola se asoma a la zona privada y, antes de que le cerraran la puerta en las narices, comenta: «Lo que he visto en el camerino, porque se le transparenta un poco el maillot, no está mal», refiriéndose a los atributos sexuales del deportista.

—Estoy segura de que, si el ciclista hubiera podido, le habría dicho: «Así que te gusta lo que ves… Pues más te va a gustar cuando te demuestre lo bien que funciona. Pasa pa dentro».

—Otra de sus gracias va dirigida a un policía macizo a quien, después de decirle lo guapo que es, le pregunta: «¿A cuánta velocidad se puede ir por aquí?». —Él le contesta que a 50 y ella le dice que él la ha puesto a 100.

—El policía la mira contenido y seguro que está pensando: «Pasa al coche patrulla, que yo sé cómo ponerte a 1.000».

—A un jovencito: «¿A qué hora te acuestas?».

—«A las 12… ¿Por qué?».

—«¿Para acostarme contigo? Eres muy guapo».

—Él podría perfectamente haberle contestado: «¿Antes o después?».

—Te veo entusiasmada. ¿Qué opinas?

 —Pues que vivimos en un país que, si estas bromas las hubiera hecho un hombre a una mujer, en estos momentos se le habría fastidiado la carrera profesional, estaría en comisaría dando explicaciones y ella, yendo de víctima acosada.

—Así que puede parecer divertido, pero no lo es porque no existe igualdad de oportunidades en estos casos.

—Sí. Si hubiera sido al revés, habría terminado como acosador como mínimo, fijo.

—Quizás tengas razón. Tengo que dejar de ver las noticias. Lo de la riada del Tíbet me ha llegado al alma…

—¿Riada?

—¿No te has enterado?

—Ni idea…

—Es que… lo tuyo.

—¿Ni tampoco que se ha muerto Harald de Noruega?

—¡Nooo! Eso no me interesa porque me mosquea. Y él me caía bien porque apostó por el amor en su momento y acertó, pero su hijo Haakon, que va a ser rey, es un calzonazos. Mette-Marit le puede, y no digamos su hijo… Vaya impresentable el tal Marius Borg. Y encima solo lo han condenado a cuatro años por 34 delitos que incluyen agresiones, amenazas, posesión de drogas y romper órdenes dealejamientos. ¡No te fastidia! Cómo se notan los privilegios… Vaya monarquía que les va a quedar a los noruegos.

—¿Y lo de Ceuta?

—Porque me estás dejando…

—Ah, eso sí lo miro todo. Y estoy fatal porque es que te dan ganas de saltar a la ciudad y liarte a guantazo limpio. Mira que tiene paciencia el pobre presidente de Ceuta, que encima es encantador, educado, correcto… Demasiado bueno para dedicarse a la política, con la que les está cayendo y con un Gobierno como el nuestro, que no les hace ni caso. Los ceutíes son demasiado pacíficos, porque es para montar una batalla campal y liarse a hostia limpia. Creo que están en ello. Yo les aplaudo.

—Menos mal, porque creía que…

—Porque lo de los terremotos en Venezuela, Colombia, etcétera, o lo de la matanza de cristianos en África, la problemática de la Iglesia en Nicaragua, Alemania o con los miembros de la Fraternidad San Pío X… Vamos, que el Papa tiene que hacer más equilibrios que Philippe Petit. Israel, Gaza, Ucrania, Irán, el estrecho de Ormuz, Trump…

—¡Ah! No sigas. ¡Qué agotamiento! No, todo esto no me interesa. No quiero enterarme. Es una comida de tarro y no estoy yo para que me salgan ojeras por no dormir.

 —Pero es que el mundo está…

—Perfecto. Pa mí, perfecto.

—Pues nada, a seguir operándote…

 

 

 

 

 

 

 

 

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