A pocos días de volver a la rutina diaria y de repasar las interminables listas de propósitos que nos hacemos cada año (lo de siempre: hacer deporte, perder peso, apuntarnos a un curso, o el clásico “este año sí que mejoro mi inglés” (esto lo digo por mí) pero sigo igual. Sí, sé decir algunas palabras, incluso de las más importantes, como yes o I love… Esta última es estupenda, porque se puede aplicar a muchas situaciones, algunas más «interesantes» que otras. Aunque, tal y como está el mundo, quizás se usa más hate, war, etc.
Y hablando del mundo, la verdad es que el año empieza mal, y la culpa la tienen esos dirigentes de países a los que, en lugar de dejarles gobernar, habría que ponerles una camisa de fuerza. Porque lo único que les mueve a tomar decisiones desastrosas (para los que solo queremos vivir en paz) es el poder y el dinero. Y con dinero, ya se sabe, lo compran todo: voluntades, silencios y opiniones de personajes influyentes -periodistas, artistas, los autodenominados “intelectuales”- que, para mí, no dejan de ser “peritos” interesados guiados por el ego y por las recompensas, de cualquier tipo y en cualquier parte del mundo.
Ojalá no se cumplan las previsiones que se intuyen viendo las noticias internacionales. Ojalá las personas fueran nuestra prioridad: las honestas, las generosas, las responsables, las que son capaces de amar sin preguntar cuánto tienes en el banco. Respeto. Empatía. Dignidad… Quizás es pedir demasiado, pero no somos robots. Se supone que deberíamos ser buenas personas y actuar como tal. Sin embargo, aunque sea idealista por naturaleza, no puedo cerrar los ojos a la realidad: cada vez abundan menos las personas decentes, tanto las que tenemos cerca como las que están lejos… y muy lejos.

Y así hemos llegado hasta aquí, now, a puntito de decir bye bye bye, después de todo tipo de celebraciones. Las cadenas de televisión se han ensañado con nosotros con un montón de programas especiales, satélites del acontecimiento más importante: las galas de fin de año que generan una competencia feroz entre cadenas por conseguir la mayor audiencia con mil y una artimañas.
Y, como en los últimos doce años, Cristina Pedroche volvió a “reinar” en Antena 3 y ganó, (aunque esta vez quedó en segundo lugar), sino por dedicar su mensaje al cáncer. Y puestos a mirar tonterías, mejor un mensaje con contenido.
Por cierto, el vestido que lució Chenoa en las Campanadas no era para ella, ni de lejos. Ese modelazo se lo puede poner una Kaia Gerber o una Nieves Alvárez, pero no es para una mujer de su complexión y estatura. No sé porque nos empeñamos en “colocar lo imposible” y no será que en España no hay excelentes estilistas… Es mi opinión.
Hablar de enfermedades en unas fiestas que, en teoría, giran en torno a los reencuentros familiares, la alegría y los nuevos comienzos, es como recibir un jarro de agua fría. Pero, incluso en los momentos de mayor felicidad, no deberíamos perder de vista la realidad. Y el cáncer, por desgracia, es una de ellas. Es una enfermedad silenciosa que, a veces, apenas da señales; y, como un ladrón, aparece cuando menos te lo esperas y te roba la salud y, en muchos casos, la vida.
Y, además es cruel y traicionera: cuando parece que está remitiendo y la esperanza vuelve, de repente irrumpe con más fuerza, se extiende, evoluciona… y a partir de ahí comienza una terrible espera. Una espera angustiosa para quien la padece y para quienes le quieren. Y, por desgracia, a veces llega ese día en el que el corazón se rompe.
Es verdad que existen grandes avances y muchas personas logran curarse gracias a la detección temprana, toda ayuda es poca. El cáncer es una enfermedad muy compleja, con cerca de un centenar de variantes, así que siempre que podamos, apoyemos la investigación. Quizás algún día encuentren la manera de curarlo definitivamente.
Mientras tanto, la vida sigue, y en pocos días habrá que ponerse manos a la obra, porque entre tantas fiestas, comilonas y descansos, todo el esfuerzo que hemos hecho durante el año en el gimnasio para estar “perfectos” parece haberse evaporado…
Pero, como para presumir hay que esforzarse y sobre todo sufrir, tocará volver a las pesas (o a lo que sea) pensando ya en el verano y en lucir tipín. Eso sí, que la competición sea en igualdad de condiciones: chicas, chicas… “nada” de «bótox» ni «pastillitas», porque si no, yo no juego. Aunque… a quien le guste. Un tema complicado del que vamos a «hablar» otro día. Fotos: Antena 3
Visitas: 4
El Cajón de Lady Pepa, es un espacio donde caben noticias de cualquier ámbito. En está página hablaré de temas que para mi sean interesantes al margen de si son o no actualidad. Es mi espacio, y quiero que sea un reflejo de lo que me apasiona, de lo que me molesta y lo que me sorprende. Me interesa la moda, me gustan los viajes, pero sobre todo admiro a las personas que con sus ideas e iniciativas ayudan a crear un mundo mejor.






Más historias
Edmundo González y María Corina Machado: Gobernar Venezuela es una misión (casi) imposible
«Oh, My God»
Sobre sentir, aceptar, amar, si Dios quiere…