¡Dios! El tiempo corre y corre; casi no me he dado cuenta de que este último año ha pasado en un plis plas… Y me pregunto: ¿qué ha cambiado en mi vida? ¿De los proyectos que tenía el año pasado, cuáles se han hecho realidad?
Aparentemente nada ha cambiado. La vida sigue igual, no parece que haya resuelto ninguna de mis cruzadas pendientes, aunque se resolverán, cuento con la mejor de las ayudas. Pero me han sucedido muchas cosas; entre ellas, que he recuperado una parte de mi seguridad. He aceptado que no se puede luchar contra la envidia, los celos, ni contra la maldad, porque es algo intrínseco en algunas personas, con lo que han nacido. Y aunque a veces nos engañan y nos hacen creer que han cambiado, es solo un espejismo momentáneo.
Es curioso porque a veces conocemos a personas que pensamos que son maravillosas y esperamos de ellas comportamientos casi milagrosos, para después darnos cuenta de que cada uno de nosotros tiene sus limitaciones, de que nos movemos por intereses diversos y de que solo podemos esperar que respondan a nuestras expectativas aquellas personas que realmente nos quieren.

Es triste, pero no podemos hacer nada, porque nadie tiene el poder de cambiar a nadie. El tiempo, las circunstancias y su propio comportamiento harán que, llegado el momento, se muestren como son a ojos de los demás. Y entonces aparece la verdad como por arte de magia, porque nadie puede fingir indefinidamente.
Como decía, no ha cambiado mucho mi vida, pero sí lo más importante: he cambiado yo. Y en ese cambio he aprovechado para sentar las bases de lo que quiero que sea mi presente y mi futuro. Pero el futuro, ¿existirá? No lo sé. Por si acaso no, me centraré en el presente. Ahora es el tiempo, ahora es el momento.
Luchar por las cosas que queremos, por las personas que queremos, puede convertirse en una cruzada difícil, pero los retos nos mantienen vivos.
No solo es importante nuestra felicidad, también la de las personas que tenemos alrededor. Es muy triste ver cómo personas maravillosas e inteligentes no son capaces de salir de esos agujeros ficticios donde se desarrolla su vida, donde ellos mismos y sus circunstancias se han recluido; de los que son incapaces de salir porque no tienen a su alrededor personas que les tiendan las dos manos y les muestren el camino de su libertad, a cambio de nada, solo por el placer de ver que vuelven a sonreír, que recuperan su felicidad.
Así que estoy segura de que este año que comienza será el año en el que varias personas que conozco, que quiero y a las que ojalá pudiera ayudar, se liberarán de las cadenas que las atan a su pasado y a su presente. Un presente compuesto por personas que tienen a su alrededor, que no les sueltan y condicionan su vida no tanto por amor hacia ellas, sino por egoísmo, para defender sus propios intereses.
Porque ¿quién es nadie para decirle a otras personas hacia dónde tienen que dirigir sus vidas, con quién tienen o qué tienen que hacer o ser?
A veces es difícil rebelarse para salir de entornos sombríos donde se desarrollan nuestras vidas, por amor hacia personas de nuestro ambiente -familia, amigos-, pero no se puede ni se debe, por complacer a otros, renunciar a nuestra propia felicidad.
En este año que se acerca, lo importante es luchar, luchar y luchar. No importa cuál sea nuestra situación: hay que luchar y demostrar a todas esas personas cuya maldad condiciona la vida de otros que nunca nos rendiremos.
Al final, además de todas las guerras que asolan el mundo, cada uno de nosotros libra sus propias batallas. Fotos. MJR
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El Cajón de Lady Pepa, es un espacio donde caben noticias de cualquier ámbito. En está página hablaré de temas que para mi sean interesantes al margen de si son o no actualidad. Es mi espacio, y quiero que sea un reflejo de lo que me apasiona, de lo que me molesta y lo que me sorprende. Me interesa la moda, me gustan los viajes, pero sobre todo admiro a las personas que con sus ideas e iniciativas ayudan a crear un mundo mejor.

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