A veces siento que me paso la vida volviendo a empezar, ya sea en mi página o en otros aspectos de mi propia historia. Y ahora es uno de esos momentos.
En ocasiones es necesario parar…Aunque volver a empezar tiene su encanto, porque muchas veces nos dejamos arrastrar por la rutina por los compromisos y perdemos de vista la realidad, esa realidad que nos empuja a vivir sin mirar demasiado alrededor.
Y es precisamente la realidad la que aparece ante nuestros ojos cuando hacemos un parón y pensamos. (Bueno, yo no soy precisamente de pensar mucho; así me va). Pero al menos, en esos momentos, te planteas los resultados de tus esfuerzos en todos los aspectos de tu vida.
Porque los parones tienen eso: no solo se limitan a la causa que te ha obligado a hacerlos, sino que hacen que te cuestiones toda tu historia.
A veces me hace gracia releer los posts que he escrito durante años. Como si fuese un monito de repetición reproduzco muchas teorías, muchas circunstancias, muchas ideas que tienen que ver con mi día a día. Y eso me hace darme cuenta de algo: no he sabido resolver ninguna.
Y resulta desalentador ver cómo pasa el tiempo y reconocer que, seguimos enfrentándonos a los mismos retos, tropezando en los mismos lugares sin saber afrontar las situaciones en las que nos pone la vida de una manera diferente… más adulta, más firme. Terminamos actuando de la misma forma, cometiendo los mismos errores.

No aprendemos a curtirnos ante el dolor, las alegrías o los fracasos. Es complicado. Es un fenómeno humano complejo que, muchas veces, tiene su origen en las vivencias que arrastramos desde nuestra niñez.
Al final, (y creo que también lo he repetido muchas veces), todo se resume en dos palabras: perdonar y aceptar. Y, aun así, no aprendemos.
Pero tampoco creo ser la única, todos somos seres humanos, que se mueven entre las emociones más intensas y las ganas de devolver los “favores” a quienes nos los hicieron. Así que la mayoría nos encontraremos, sí o sí, con esos “seres” en otra vida, en la siguiente… o quizás en el infierno (desde luego no creo que sea en el cielo). Y allí todos tendremos que responder
Pero, como buena optimista en el fondo, quizá la vida todavía me sorprenda… Nos sorprenda.
Y entonces, volveremos a empezar otra vez.
¿Aprenderemos?
Sí… aprenderé.
¿Pero cuándo?
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