Que mueran dos reporteros ejerciendo su profesión que es la de informar es dramático, injusto y vergonzoso. En la actualidad, hay pocos periodistas de raza, en guerras o contando historias sobre sucesos en lugares peligrosos, donde por el simple hecho de preguntar te juegas la vida. Profesionales de la información que creían que explicar la verdad puede cambiar las cosas. Cuando sucede un hecho tan trágico, como la desaparición de estos valientes, es cuando la gente que compone la maravillosa profesión periodística debería preguntarse, cuál es el papel que desempeñan en el ejercicio de su profesión. La mayoría plegados a interesas partidistas, de grupos editoriales y dirigentes de partidos, y escribiendo o comentando verdades a medias por miedo, en muchos casos, a perder la poltrona.

Gracias David Beriáin y Roberto Fraile por vuestro compromiso y profesionalidad, quizás vuestra muerte sirva para que muchos compañeros se replanteen su papel como periodistas.
Como ya sabéis, los dos periodistas estaban haciendo un documental sobre el lucrativo negocio de la caza furtiva cuando el convoy en el que viajaban sufrió el ataque de un grupo armado. Mi más sentido pésame a sus familiares y amigos. DEP.
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