Forever Tango, dirigida por Luis Bravo, es una producción internacionalmente premiada, reconocida como Mejor Musical de Gira por el Bay Area Theatre Critics Circle de San Francisco.
El espectáculo podrá verse del 16 de abril al 3 de mayo, en una breve temporada de tan solo 12 funciones.
Anoche, en el Teatro Coliseum de Barcelona, durante el estreno de Forever Tango, con el aforo completo con una nutrida presencia de argentinos completamente entregados, se respiraba la atmósfera de los inmigrantes de los barrios portuarios de Buenos Aires y Montevideo del siglo XIX. De esa mezcla de culturas -formada por la diversidad étnica de la inmigración europea, el candombe de los esclavos africanos, la habanera cubana y el tango andaluz- nació el tango.

La obra recorre la historia del tango argentino con una ejecución tan precisa que parecía detener el tiempo y transportarnos a los arrabales de ambas ciudades, donde miles de hombres emigrados de Europa convivían en barrios humildes, bares y burdeles. De aquella existencia solitaria y, muchas veces, violenta, apareció este género cargado de conexión emocional.

La orquesta acompaña con destreza la sofisticada y elegante danza, logrando una simbiosis casi perfecta que da sentido a la frase: “Para el tango se necesitan dos personas y un sentimiento”. Ya sea la pasión, la tristeza por un amor perdido o el dolor de una traición, todo puede expresarse con un gesto mínimo: el movimiento de una pierna, una mano, el movimiento de un pie, o incluso el arco de una ceja.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la interpretación de “Uno”, obra del poeta y compositor Enrique Santos Discépolo, que retrata la soledad y la incapacidad de amar tras la traición: “Si yo tuviera el corazón, si yo pudiera como ayer, es posible que tus ojos los cerrara con mis besos…”

Solo faltó la presencia de Carlos Gardel, su espíritu, estoy segura, sobrevolaba el escenario con clásicos como “Mi noche triste”, primer gran tango canción con letra o “La cumparsita”: “Desde el día que te fuiste siento angustias en mi pecho. Decí, percanta, ¿qué has hecho de mi pobre corazón?”
En escena, 14 bailarines, 11 músicos -incluidos cuatro bandoneones, instrumento emblemático del tango- y un cantante construyen un recorrido por las raíces de este baile. En sus inicios rechazado por la sociedad argentina por su cercanía corporal y sensualidad, el tango conquistó primero a la alta sociedad parisina antes de expandirse al mundo.

Aclamado por más de 10 millones de espectadores, Forever Tango se ha convertido en la obra teatral latina más exitosa de la historia.
Creado y dirigido por Luis Bravo, violonchelista y guitarrista, el espectáculo nació el 23 de noviembre de 1990 en el Symphony Hall de San Diego y debutó en Broadway en 1997. Lo que iba a ser una temporada de ocho semanas se extendió durante 14 meses debido a su éxito, regresando posteriormente en varias ocasiones a Nueva York. La obra ha sido galardonada con múltiples premios, incluyendo el Drama Desk a la Mejor Coreografía y al Mejor Musical, además de una nominación a los Premios Tony en 1998.

Según explica el propio Bravo, la idea surgió de manera casi inconsciente tras su carrera como músico clásico: quería darse el placer de tocar con músicos amigos con los que había trabajado en Buenos Aires, y crear algo ligado a su cultura. Esa honestidad artística -hacer siempre lo que sentía sin atender a la taquilla- es, según él, la clave de su éxito global.
A lo largo de 35 años, el espectáculo ha evolucionado con distintas generaciones de bailarines, manteniendo su esencia mientras crecía en madurez y profundidad. Para Bravo, este proceso de transformación constante ha sido su mayor desafío creativo.

“Algo que me angustiaba: veía el escenario y no era exactamente como yo lo imaginaba. Para lograr la obra que quería, necesitaba hacer exactamente lo que sentía. Nunca dudé de mi instinto, así que fui realizando cambios en la compañía, por la que ya han pasado cuatro generaciones de bailarines, ya que su carrera es más corta que la de los músicos”.
“Yo cambiaba, mutaba, y el espectáculo también. Hasta que finalmente pudimos crear cosas nuevas con bailarines y músicos que llegan para crecer y trabajar. Esa evolución ha sido lo más difícil de mi trayectoria. Nadie, salvo yo, ha estado durante todos estos años. Siempre hice lo que quise, como quise, y lo que se ve en el escenario es exactamente eso: mi trabajo”.

Los bailes, interpretados con música original y tradicional, son fruto de la colaboración entre cada pareja de bailarines y el propio Bravo, director y creador del espectáculo.
«El tango es un sentimiento que se baila, una historia que se cuenta en tres minutos. Es apasionado, melancólico, tiene ternura y violencia, se baila con alguien, pero es tan interno que lo bailas solo, dos intenciones que van juntas…. Más que sólo una danza, el tango es música, drama, cultura, una forma de vida «.
El equipo de diseño de Forever Tango incluye a Argemira Affonso (Vestuario), Luis Bravo (Iluminación), Roly Obregón (Sonido) y Jean-Luc Don Vito (Maquillaje). Horacio Romo se desempeña como Primer Bandoneón.
Forever Tango continúa recorriendo el mundo con éxito porque el tango habla de emociones universales que trascienden el tiempo.
El 30 de septiembre de 2009, el tango fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, a petición de Buenos Aires y Montevideo. Fotos: Forever Tango
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