19 de marzo de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

El amor no debería ser una cárcel: Según Airbnb vuelve con fuerza el solo travelling.

Según Airbnb, este San Valentín vuelve con fuerza el solo travelling.

Tener pareja puede estar bien, muy bien… o regular. Conoces a alguien, te enamoras y, de repente, no te imaginas la vida sin esa persona. Todo son llamadas, mensajes, planes en común y la sensación de que nada tiene sentido si no es acompañado.

Sin darnos cuenta, nos convertimos en siameses de alguien que, unos meses antes, ni siquiera sabíamos que existía.

“Es tan guapa, tan inteligente… qué suerte he tenido”. Y entonces llega el domingo. Alguien te propone jugar al tenis, ir a tomar algo, hacer cualquier plan sencillo. Y aparece la frase mágica: Yo lo que quiera Pepita (o Paquito).

¿Perdona? Si la invitación era solo para ti. No se rechaza el plan porque no apetezca, sino porque no hay valor para decirle a la pareja: “me apetece un rato para mí”. Y ahí empieza a fastidiarse todo.

Sin darte cuenta, has cedido el control. Ya no decides tú. Todo depende de si  te “dejan” o no te dejan. No puedes ir a tomar un refresco con un amigo porque: -Yo no me voy a quedar sola mientras tú te diviertes. Solución fácil: tú también sales, quedas con amigas, paseas solo. Pero no. Porque hay parejas -en ambos sentidos- que no aceptan ni respetan esa pequeña parcela de libertad individual que debería existir dentro de cualquier relación basada, supuestamente, en la confianza.

¿Confianza? Con los años la vida se vuelve rutinaria, llegan los hijos, las responsabilidades, el cansancio. La pasión se escapa por la ventana y dejamos de ver a la pareja con el filtro rosa. Y en lugar de luchar por reavivar la chispa, muchos optan por controlar como si fueran policías del otro.

El miedo es claro: que conozca a otra persona. Y la solución -errónea- es hacerlo todo juntos, impidiendo disfrutar de hobbies individuales en favor de los gustos, supuestamente, compartidos.

El efecto suele ser justo el contrario: Mas pronto que tarde, rupturas, divorcios o dobles vidas.

Pero dejemos a un lado las relaciones tóxicas y hablemos de aquellas basadas en una confianza real, donde se entiende que unos días de viaje en solitario pueden fortalecer el vínculo, no romperlo.

Viajar solo permite disfrutar de aficiones que no siempre coinciden con las de la pareja, reconectar con uno mismo… y, sí, muchas veces volver con ganas renovadas. La distancia también puede encender la chispa.

Claro que existe un riesgo: que se lo pase tan bien que a la vuelta diga “bye, bye”. Pero ¿qué le vamos a hacer? A veces se gana y otras se pierde. Y si eso pasa es la demostración palpable de que no estaba contigo por amor sino por costumbre y aburrimiento o interes económico. ¿Hay alguna mujer y hombre que se conforme con ese tipo de relacion? Si es así, dice poco en su favor y es imprescindible romper el vínculo para recuperar la libertad.

Viajar solo: la tendencia de San Valentín

Para quienes no tienen pareja -o deciden darse un respiro- este San Valentín vuelve con fuerza el solo travelling. Según Airbnb, cada vez más viajeros dejan de buscar su media naranja para planificar escapadas que recargan cuerpo y mente: montañas majestuosas, costas infinitas, islas escondidas… lugares para bajar el ritmo y reencontrarse.

Destinos en tendencia para viajar solo en 2026

Algarve, Portugal Acantilados, calas escondidas, surf, senderos junto al mar y pueblos con encanto como Lagos, Tavira o Albufeira.

Un destino de película… y muy cerca.

Costa del Sol, España Clima privilegiado todo el año, bienestar, yoga frente al mar y rutas naturales. Marbella, Nerja o Mijas combinan historia, gastronomía y vida local.

Cayos de Florida, EE. UU.

Aguas turquesas, manglares, kayak y un eterno espíritu veraniego. Key West, Marathon y Key Largo destacan entre más de 1.700 islas.

Idyllwild, California

Siguiendo en Estados Unidos, cambiamos a la costa oeste y nos situamos en Idyllwild. Este tranquilo rincón de California destaca por sus bosques de pinos y cabañas ideales para recargar energías en solitario. Los viajeros pueden hacer rutas de montaña y después aprovechar alguna de las experiencias en Airbnb para reconectar con su cuerpo y mente mediante terapias de contraste, como yoga, sauna o baños fríos.

Inverness, Escocia

Inverness, en el norte de Escocia, cautiva a los viajeros por sus paisajes naturales y la hospitalidad escocesa. Quienes buscan algo más cultural pueden explorar castillos y sumergirse en la historia local, mientras que los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de la belleza del Lago Ness y de los paisajes que rodean la región de las Tierras Altas.

Isère, Francia

No hay nada como pasar un San Valentín en la nieve, disfrutando de la tranquilidad de los Alpes franceses y esquiando en solitario. Isère cautiva con sus paisajes alpinos y sus pueblos de montaña. Los viajeros pueden pasar un día intenso de esquí en Les Deux Alpes, Alpe d’Huez o Chamrousse.

La Altagracia, República Dominicana

Con sus playas vírgenes y una cultura local llena de vida, La Altagracia es un destino ideal para viajar en solitario. Tumbarse bajo el sol y refrescarse en aguas turquesas, paseos en barco…La calidez caribeña en un entorno paradisíaco. ¿Se puede pedir algo más para San Valentín?

Montañas de Carolina del Norte, EE.UU

Para los que huyen de la playa y son más de montaña, las montañas de Carolina del Norte son perfectas para conectar con la naturaleza. Con sus frondosos bosques, ríos y senderos panorámicos, los viajeros, con su mochila a cuestas, pueden explorar el Parque Nacional Great Smoky Mountains, recorrer el Blue Ridge Parkway o descubrir pueblos de montaña como Asheville y Boone.

Tromsø, Noruega

Quizá este San Valentín es el momento para tachar uno de los grandes sueños de la bucket list de cualquier persona: contemplar las auroras boreales. Tromsø destaca por sus paisajes árticos y noches iluminadas por estas mágicas luces. Los viajeros pueden recorrer fiordos, relajarse en un spa y disfrutar del paisaje nórdico. Y quién sabe, quizás hasta pedir un deseo al cielo para volver acompañados la próxima vez. Fotos: Airbnb 

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