“Si es que es buena”… una frase que se suele utilizar para alabar la bondad de las personas. El problema es que la continuación suele ser: pero un poco tonta también.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, se vio las caras con Trump en la Casa Blanca. Él la recibió, en un principio, sin mucho entusiasmo, me imagino, porque sin conocerla personalmente había decidido que no estaba lo suficientemente preparada para gobernar un país tan caótico como Venezuela… ¡de momento!
Aquí podríamos hacer una “pequeña” aclaración: quizás para Trump el problema es que María Corina tiene “ideales”, lo que la convierte en un personaje no tan “manejable” como los que gobiernan el país en la actualidad. Pero demos un voto de confianza al presidente estadounidense y veamos qué sucede a partir de este encuentro, porque parece que ha “cambiado” de opinión. Que no cunda el pánico en según qué sectores: Trump solo ha dicho que es una “mujer maravillosa”, pero no sabemos si le ha prometido algo tangible para ya. No creo.
Ambos salieron contentos de la reunión. Parece que las energías de ambos se movieron en la misma dirección.
Porque claro, si nada sale bien siempre le podemos culpar a las energías, que pueden ser buenas, malas o regulares y moverse en distintas direcciones.

Así que Machado, que todas las tiene positivas, me imagino que asistió a la entrevista con el presidente con cierto resquemor, porque sabía que había cuestionado su capacidad, y como es buena, buena, buena, decidió presentarse con un regalito. Y no uno cualquiera, sino su medalla del Premio Nobel de la Paz, que la reconoce por su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha en favor de una transición justa y pacífica”. Ella se la ha regalado como “un reconocimiento por su compromiso único con nuestra libertad”.
No me lo puedo creer.
Esta mujer… pero ¿cómo se lo regala a Trump, que encima estaba nominado y no lo ganó?
¡Vaya disgusto! Yo no se lo doy ni de coña, pero ella es así… Bueno, espero que en el futuro Trump lo devuelva y termine expuesto en un museo. Porque María Corina, que además es humilde, dijo que no se lo merecía (mujer, pero si te estás jugando la vida, ¡es que es tan buena!), que quien se lo merecía era el pueblo venezolano. Sin ninguna duda habría que ponerlos a todos en un altar.

Lo que no ha trascendido ha sido el contenido de la reunión (pero lo poco que se sabe no confirma que Machado vaya a ser presidenta). ¡Quítale la medalla a la voz de ya! Ni las promesas que Trump le habrá hecho a la buena de María Corina. Ella, que siempre sonríe, salió contenta. No sabemos si para disimular o porque tenía motivos, pero hasta ahora “solo” ha conseguido que Trump le dedique un piropo importante (ya no piensa que no “está preparada”: “María es una mujer maravillosa”).
Uy, qué miedo…
En fin, que si no es por una cosa será por otra, pero la generosidad de Machado pasará a la posteridad.
Así que María Corina no atina. Pero eso sí, durante su estancia en la Casa Blanca irradió energías positivas a destajo. Trump, que es un zorro y tiene más tiros encima que El Virginiano, sacaría su lado “paternal” o su faceta de actor, mientras María Corina mostraba su personalidad de líder dura y carismática, la que la ha llevado donde está. Duelo de titanes, pero al final Machado tuvo que tirar de sonrisa y mano izquierda y quedar tan amigos, porque lo que cuentan son los resultados, aunque haya que armarse de paciencia.
En Noruega la noticia del “regalo” a Trump ha caído fatal, porque el Nobel no puede ser transferido ni compartido. Aunque ahora tiene contentos a los venezolanos, a Trump y supongo que a su familia, la mitad del mundo no entiende el gesto.
Los noruegos están indignados. No se lo quitan porque es un caso que ni siquiera está registrado en los estatutos, pero la están poniendo verde. Su gesto lo consideran vergonzoso, inaudito, perjudicial, absurdo. El Premio de la Paz no se puede regalar. Sí, regalar la medalla que lo acredita, pero no se suele hacer, porque para quien lo recibe es todo un honor. Por supuesto Trump tampoco ha salido bien parado, porque —dicen— no debería haberlo aceptado.
La reconocida actriz noruega Liv Ullmann ha opinado sobre María Corina Machado en el Festival de Berlín, criticando a quienes subestiman el Nobel y afirmando que “si vas a menospreciar el Nobel, deberíamos quitártelo”.
El resultado es que no importan los gestos ni las reuniones. Lo que cuentan son los hechos. Lo que esperan y necesitan los venezolanos es pasar página y comenzar de nuevo, y ese proyecto lo asocian a su líder, María Corina Machado.
Y María Corina vive para ver ese día. Fotos: Redes sociales MCM
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