5 de abril de 2026

El cajón de Lady Pepa

Travel, Fashion, Beauty, Culture, Lifestyle… by María José Rasero

Como siempre

Hay personas que viven instaladas en el como siempre. No innovan, no se cuestionan, no cambian. Sus miedos, sus costumbres, sus intereses y esas “necesidades” que ellos mismos se crean, junto con un entorno que refuerza donde uno se siente seguro, -donde no caben las sorpresas-, les empujan a existir de una única manera: la convencional, la aceptada. La de siempre.

Y, como siempre, desde ahí, critican, cuestionan, sentencian.

Juzgan todo lo que se sale de ese guion no escrito, de esas normas sociales tan asumidas como anticuadas. Y lo hacen desde una supuesta lucidez que en realidad es rigidez, desde unas mentes incapaces de soltar prejuicios disfrazadas de superioridad moral que, en realidad, nace de la inseguridad y de una arraigada incapacidad para aceptar que hay otras formas de vivir. Como siempre

En plena Semana Santa, mientras se conmemora el sacrificio de Cristo, la atención mediática ha desviado el foco y ha hecho lo de siempre cambiar lo importante por lo entretenido, por lo superficial.

Así que han aparcado las guerras, las tragedias, los conflictos y ese giro los ha llevado directamente al “análisis” del supuesto romance entre los actores Aitana Sánchez Gijón y Maxi Iglesias que se ha convertido en objeto de crítica y de juicio público. Porque, como siempre, es más fácil hablar de la vida de los demás, y, por supuesto, también es más fácil juzgarla.

La diferencia de edad entre ambos ha sido suficiente para activar ese mecanismo de artillería pesada, de critica destructiva. Ese que funciona como siempre: rápido, y cargado de prejuicios, porque:  qué es eso de vivir incumpliendo las reglas o sea como siempre.

Parece que amar es un delito cuando no encaja en lo establecido. Pero curiosamente, cuando es un hombre mayor quien se relaciona con una mujer más joven, todo entra dentro de la normalidad. Como siempre. Pero cuando es al revés, entonces no.

Pero cuando es una mujer madura quien decide enamorarse de un hombre más joven, el foco se vuelve incómodo. Surgen las opiniones, las burlas, los prejuicios, la censura, Como si existiera un manual de normas invisibles que dictara quién puede amar a quién y bajo qué condiciones. Y no lo hay. O no debería haberlo.

Y ahí está el problema. Que lo que no es como siempre molesta. Porque rompe lo establecido, porque cuestiona. Porque demuestra que se puede vivir de otra manera.

Porque la edad cronológica rara vez define a una persona. Lo que realmente importa es la madurez, la claridad emocional, la seguridad en lo que uno siente. Una relación puede construirse desde el equilibrio: uno puede aportar madurez y estabilidad, la otra energía y ambos pueden complementarse.

Aitana Sánchez Gijón y Maxi Iglesias, son dos personas inteligentes, socialmente respetadas, atractivas, saben que lo que quieren es compartir su vida con alguien que les haga vibrar, que les haga sentir.

Pero eso no encaja en los esquemas de quienes necesitan que todo siga igual. Como siempre. Personas que no solo viven así, sino que intentan que los demás también lo hagan, que viven instalados en la rutina: Toman el café donde siempre, con los de siempre, hablando de lo de siempre. Se visten como siempre y no se relacionan con nadie que no sean los de siempre. Que se mueven en círculos cerrados donde nada cambia y todo se repite. Como siempre.

Y que, por supuesto, esperan que tú hagas lo mismo.

Que elijas relaciones cómodas, previsibles, aceptadas. Se aferran a uniones que no molesten a nadie, que no alteren el equilibrio, que no obliguen a dar explicaciones. Relaciones que no cuestionan nada construidas para encajar. porque repiten exactamente lo de siempre. Aunque no haya amor solo cariño e interés.

Así es como muchas de estas personas terminan renunciando a lo que sienten. Se autosabotean, se niegan a reconocer sus sentimientos por alguien que no es lo de siempre para ser y hacer lo que se espera de ellas. Y entonces se adaptan, se convencen, se acomodan… y siguen viviendo como siempre y teniendo una relación con la de siempre, a quien nunca hubieran elegido si no fueran unos cobardes y ella no fuera como las de siempre.

Pero eso tiene un precio: Vivir una vida que no te pertenece. Sin riesgo, sin pasión. Pero también sin libertad.

Mientras tanto, quienes sí se atreven a romper ese patrón se convierten en blanco de críticas. No porque hagan daño, sino porque importunan. Porque ponen en evidencia que se puede ser feliz viviendo de otra manera que no sea la de siempre.

Y eso, para muchos, es insoportable… como siempre

El amor, el de verdad, no entiende de normas sociales No se rige por la comodidad ni por la aprobación de personas ajenas. Es tu elección, es tu riesgo… Es mirar a la persona que tienes al lado y sentir que, sin importar nada, es ahí donde quieres estar. Porque es ella quien te gusta a quien admiras. Porque estar a su lado te llena de orgullo, porque sencillamente la amas, solo a ella como ser humano. Sin justificaciones. Viviendo el presente que ambos estáis construyendo, sin olvidar las vivencias del pasado, pero juntos, sin importar el mundo, sin que tenga que ser…

“Lo de siempre o como siempre”

 

 

 

 

Visitas: 2